La administración de Estados Unidos respondió oficialmente a las declaraciones realizadas por el artista puertorriqueño Bad Bunny. El Ejecutivo, por medio de su portavocía, calificó como un error el discurso donde el músico cuestionó las acciones del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas.
Karoline Leavitt, vocera de la Casa Blanca, señaló que las palabras del intérprete buscan “demonizar” a los agentes que operan en la frontera y dentro del país. Durante la ceremonia, el cantante utilizó su intervención para denunciar el sistema migratorio estadounidense, señalándolo por presuntos abusos contra personas indocumentadas.
Esta postura provocó una reacción tajante de Washington, donde se consideró que tales mensajes resultan irresponsables y peligrosos para la integridad física de los oficiales federales.
La Casa Blanca defendió la legitimidad de las agencias de seguridad y pidió respeto hacia los empleados gubernamentales que ejecutan las leyes migratorias.

Tensión política y el espectáculo de medio tiempo
Algunos sitios detallaron que el gobierno percibe estas críticas como una simplificación de un problema complejo de seguridad nacional. Leavitt, enfatizó que los agentes de ICE realizan tareas fundamentales que incluyen el combate al tráfico de personas y narcóticos, labores que el discurso del artista omitió.
Las mismas fuentes resaltaron que esta no es la primera vez que el músico utiliza plataformas de gran alcance para emitir consignas políticas contra las autoridades.
Expertos mencionaron que la Casa Blanca busca evitar que la narrativa de rechazo a las instituciones gane terreno entre el electorado joven y latino. Mientras tanto, la expectativa por el Super Bowl LX aumenta, pues se desconoce si el intérprete mantendrá su postura crítica durante la transmisión más vista del año o si existirá algún tipo de restricción previa sobre su contenido.
