Una nueva modalidad de resistencia civil gana terreno en diversas ciudades de Estados Unidos, donde ciudadanos utilizan estrategias de distracción para entorpecer las labores del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas.
El objetivo de estas acciones consiste en proteger a la comunidad migrante durante las redadas, obligando a las autoridades a desperdiciar recursos y tiempo en objetivos que no representan infracciones migratorias.
Una de las tácticas más difundidas en plataformas como TikTok e Instagram involucra el uso de imanes con la bandera de México en vehículos conducidos por ciudadanos estadounidenses.

Al portar estos símbolos, los conductores atraen la atención de los agentes, forzando revisiones y detenciones innecesarias.
Al comprobarse que los tripulantes poseen estatus legal, el operativo pierde tiempo valioso que, de otro modo, se emplearía en la localización de personas indocumentadas.
Estrategias de “señuelo” y documentación activa
Además del uso de distintivos visuales, activistas promueven el concepto de “decoy” o señuelo. Esta estrategia consiste en estacionarse o transitar de forma sospechosa cerca de puntos críticos, como tiendas de materiales de construcción, donde suelen concentrarse los operativos.
Al actuar como objetivos potenciales, los ciudadanos obligan a los agentes a investigar, reduciendo la capacidad operativa de la agencia para efectuar detenciones reales.
Otras medidas de presión incluyen las denominadas “caravanas de protesta”. En estas, grupos de personas siguen a las unidades de inmigración utilizando cláxones, silbatos y alarmas de auto.
El ruido constante cumple una doble función: alerta a la comunidad sobre la presencia de la autoridad y genera un entorno de trabajo hostil y molesto para los oficiales, bajo una filosofía de “sabotaje simple” que busca hacer la labor del ICE más lenta y complicada.

Riesgos y respuesta de las autoridades
Estas acciones surgen como una respuesta directa a la intensificación de las redadas en zonas metropolitanas como Minneapolis y Los Ángeles. Sin embargo, la implementación de estas tácticas elevó los niveles de confrontación en las calles.
Se registran incidentes donde agentes de inmigración emplean químicos dispersantes para alejar a los manifestantes que intentan “cazar” y documentar sus movimientos.
