Una nueva polémica viral ha puesto a las redes sociales de cabeza. La eterna rivalidad entre las divas del pop mexicano ha cobrado un nuevo matiz, esta vez bajo la lupa de una perspectiva extranjera. Una mujer francesa ha generado un intenso debate tras publicar su cruda opinión sobre las exponentes más grandes de la música en México, dividiéndolas radicalmente en dos bandos: las elegantes y las vulgares.
El análisis, que ha sido retomado por diversos usuarios en plataformas como TikTok y X (antes Twitter), destaca por su franqueza y por romper con la jerarquía de popularidad habitual en México, basándose puramente en la estética y la proyección de “clase”.
El veredicto: Thalía y Bellakath, reprobadas
La crítica más dura se la llevó una de las figuras más intocables del espectáculo nacional: Thalía. A pesar de su estatus de superestrella internacional, la francesa no titubeó al calificar su propuesta musical y estilo como “vulgar”.
Pero la protagonista de Marimar no estuvo sola en esta categoría. La creadora de contenido también arremetió contra el género urbano y el pop más irreverente:
- Bellakath: La exponente del “cumbiatón” fue catalogada en el mismo espectro de vulgaridad, una opinión que choca con su enorme éxito en plataformas de streaming.
- Gloria Trevi: La regiomontana, conocida por su estilo desenfadado y rebelde, tampoco pasó la prueba del refinamiento francés, siendo agrupada junto a Thalía y Bellakath como ejemplos de lo que la extranjera considera carente de elegancia.
La “Chica Dorada” y el club de la elegancia
En un giro inesperado para muchos detractores, Paulina Rubio salió victoriosa de este escrutinio europeo. La francesa destacó a la “Chica Dorada” como el epítome de la elegancia en el pop mexicano, separándola abismalmente de su rival histórica, Thalía.
Junto a Paulina, otras dos figuras de los 90s lograron pasar el estricto filtro:
- Fey: La intérprete de Azúcar Amargo fue elogiada por su estilo, uniéndose al grupo de las “bien vestidas” y sofisticadas.
- Lucero: La “Novia de América” confirmó su estatus, siendo percibida en el extranjero como una figura de clase y distinción, lejos de los escándalos estéticos de otras colegas.
