La guerra legal entre Paulina Rubio y Nicolás “Colate” Vallejo-Nájera ha alcanzado un punto crítico que ya no solo sacude a los tribunales, sino también a la opinión pública.
Lo que comenzó como un conflicto de custodia hoy amenaza con una decisión extrema: que su hijo adolescente sea enviado a un internado, lejos tanto de su madre como de su padre, para protegerlo del desgaste emocional que vive desde hace años.
Hijo de Paulina Rubio y Colate podría ser enviado a un internado
De acuerdo con versiones cercanas al proceso, la corte en Miami analiza seriamente esta opción tras escuchar reportes de especialistas y de la guardiana asignada al menor. El argumento es contundente y alarmante: el adolescente habría expresado sentirse atrapado en un ambiente constante de tensión, describiendo la relación con ambos padres como emocionalmente agotadora. La palabra que más ruido ha hecho es una sola: “tóxico”.
Este escenario habría golpeado con fuerza a la llamada Chica Dorada. Personas cercanas a Paulina aseguran que la cantante atraviesa un estado de profunda tristeza y desgaste emocional, justo cuando el juicio entra en su fase más delicada. Incluso se comenta que su actitud reservada y su ausencia visual en algunas audiencias virtuales no han pasado desapercibidas para los jueces, lo que podría complicar aún más su posición legal.
El caso revive viejas polémicas que han rodeado a la familia: desencuentros públicos, denuncias cruzadas y momentos en los que el menor habría manifestado su deseo de vivir lejos del conflicto. Ahora, esa posibilidad parece tomar forma… pero de la manera más drástica.
En redes sociales, el debate es feroz. Algunos defienden a Paulina como una madre rebasada por la situación; otros señalan que el verdadero afectado es el menor, quien podría terminar pagando el precio más alto de una batalla interminable.
Mientras la justicia delibera, el escándalo crece. Porque esta vez no se discute solo una custodia, sino el futuro emocional de un hijo que podría ser separado de ambos padres para siempre. Y eso, incluso para una estrella como Paulina Rubio, es un golpe devastador.
