Cuando Green Day apareció en escena, el público esperaba algo más que un repaso de éxitos. La banda ofreció un breve performance que incluyó un mix de Holiday, Boulevard of Broken Dreams, Good Riddance y, como cierre, American Idiot, uno de los himnos más reconocidos del punk rock estadounidense y una canción históricamente asociada a la crítica contra el sistema.
El detalle: El vocalista salió con una medalla con la Virgen de Guadalupe.
Sin saludo previo ni discurso introductorio, Billie Joe Armstrong, acompañado por Mike Dirnt y Tré Cool, ejecutó el set de forma directa y contundente. El momento cumbre llegó con la frase “Don’t wanna be an American idiot”, coreada por miles de asistentes en el Levi’s Stadium, que respondieron con una ovación inmediata.

Sin embargo, y pese a la carga simbólica del tema, no hubo ningún mensaje explícito contra Donald Trump ni una postura verbal directa frente a las políticas republicanas. Algo que en redes sociales generó opiniones encontradas: mientras algunos celebraron la potencia del gesto implícito, otros señalaron que el mensaje se quedó corto frente a las expectativas.
Redes sociales: entre la ovación y la decepción
En plataformas digitales, la actuación de Green Day se convirtió rápidamente en tendencia.
“Green Day cantando American Idiot en el evento gringo más grande que existe se sintió como cine”, escribió un usuario.
Otro fue más enfático: “Green Day acaba de mearse a todos los gringos y a Trump con American Idiot”.
Aun así, también hubo críticas por la falta de un posicionamiento claro, sobre todo luego de que, semanas atrás, Donald Trump declarara que no asistiría al Super Bowl en la casa de los 49ers, asegurando que Bad Bunny y Green Day eran una ‘pésima’ elección, comentario que elevó aún más las expectativas alrededor del momento.
Patriotismo y contrastes
La jornada musical del Super Bowl continuó con Brandi Carlile, quien interpretó “America the Beautiful”, seguida por Charlie Puth, encargado de entonar el himno nacional de Estados Unidos, en una ejecución que fue ampliamente reconocida por su calidad vocal.

Mientras tanto, en las gradas y zonas VIP, las celebridades no solo disfrutaban del espectáculo, sino que también comentaban el polémico Medio Tiempo encabezado por Bad Bunny. La mayoría de las reacciones fueron de apoyo, como la de Owen Wilson, quien se dijo emocionado por la propuesta del puertorriqueño.
El Super Bowl volvió a demostrar que cada canción, cada invitado y cada ausencia pesan. Green Day cumplió musicalmente, encendió al público y reavivó su legado contestatario, pero dejó la sensación de que, en un momento político tan cargado, el mensaje se quedó en el terreno de lo simbólico y no dio el golpe frontal que muchos esperaban.


