Luego del espectáculo de medio tiempo protagonizado por Bad Bunny, las conversaciones no se detuvieron. Más allá de la música y el despliegue visual, el show dejó una serie de mensajes sutiles, referencias culturales y guiños políticos que fueron interpretados como un acto de resistencia elegante y lleno de clase, en un contexto donde la comunidad latina enfrenta estigmas y discursos de exclusión.

Desde la respuesta indirecta al clima político en Estados Unidos —incluida la reacción del presidente Donald Trump— hasta las felicitaciones de celebridades, el consenso fue claro: lo del Conejo Malo no fue provocación, fue identidad.
Una boda como pretexto para la fiesta
Todo el espectáculo giró en torno a una boda simbólica, una excusa narrativa que permitió convertir el medio tiempo en una gran fiesta colectiva, muy al estilo latino. Entre música, baile y tradición, Bad Bunny recorrió la cancha como si se tratara de una celebración familiar, cargada de referencias reconocibles para la comunidad hispana. Pero lo cierto, es que la pareja que apareció si era real.

El balón y el mensaje que lo dijo todo
Uno de los momentos más comentados ocurrió casi al final del show. Bad Bunny se acercó a un niño dormido sobre tres sillas juntas, una imagen común en las bodas latinas. Al tomar un balón de futbol americano, lo mostró a la cámara y pronunció una frase contundente: “Together, we are America”. Un mensaje directo, sin gritarlo, que resignificó la idea de América como un continente diverso y no solo como una nación.

Puerto Rico, resistencia y memoria
La inclusión de “Lo que le pasó a Hawaii”, interpretada por Ricky Martin, no fue casualidad. La canción habla de la defensa de la identidad y la cultura puertorriqueña, convirtiéndose en uno de los momentos más emotivos del show. Para muchos, fue un acto de resistencia cultural en uno de los escenarios más vistos del mundo.

Liam Ramos y el niño que nunca dejó de creer
Otro instante poderoso fue la aparición de Liam Ramos, representación del “yo pequeño” del artista. Bad Bunny le entregó el Grammy que ganó recientemente a Mejor Álbum, recordando que Liam fue detenido por ICE cuando tenía solo cinco años.
El mensaje fue claro y conmovedor: “Si yo estoy aquí es porque siempre creí en mí”.
Invitados que no pasaron desapercibidos
El show también contó con la presencia de figuras como Karol G, Pedro Pascal, Cardi B, Jessica Alba, Young Miko y Alix Earle, quienes fueron captados disfrutando del espectáculo y reaccionando en tiempo real dentro de La Casita.

Setlist cargado de identidad
Tití Me Preguntó
Yo Perreo Sola
Voy a Llevarte Pa’ PR
EOO
El Apagón
Die With a Smile (con Lady Gaga)
Mónaco (intro)
Baile Inolvidable
NuevaYol
Lo Que Pasó a Hawaii (con Ricky Martin)
Debí Tirar Más Fotos (con intro de Café con Ron)
Además, se escucharon fragmentos de clásicos como Pa’ Que Lo Gocen de Tego Calderón, Dale Don Dale de Don Omar, Noche de Travesuras de Héctor el Father y Gasolina de Daddy Yankee.
“God Bless America”… a su manera
Cuando la frase “God Bless America” apareció, Bad Bunny la resignificó de inmediato al mencionar todos los países del continente americano, reforzando su mensaje de unidad y diversidad.
Boxeo, ritmo y presencia latina
Los boxeadores Xander Zayas y Emiliano Vargas también estuvieron presentes, sumando otro guiño a la cultura latina que ha hecho del boxeo una de sus grandes pasiones deportivas.

57 veces ‘Hey Hey’ y 16 minutos históricos
El show tuvo una duración de 16 minutos, durante los cuales Bad Bunny repitió su icónico “Hey Hey” en 57 ocasiones, convirtiéndolo en uno de los sellos más comentados del medio tiempo. Varios internautas compartieron en redes su tarea de llevar la suma de su frase, algo que muchos aplaudieron, mientras otros lo criticaron.
Vestuario con mensaje
Lady Gaga lució un vestido del diseñador de ascendencia dominicana Raúl López, de la firma Luar.
Bad Bunny apostó por un outfit creado por ZARA, estilizado por Storm Pablo y Marvin Douglas Linares, demostrando que lo masivo y lo conceptual pueden convivir.



