Eladio Carrión concluyó un capítulo fundamental de su trayectoria profesional con el cierre de la gira “Don KBRN”. El punto culminante de este recorrido tuvo lugar en el Palacio de los Deportes de la Ciudad de México, donde el rapero puertorriqueño congregó a miles de seguidores en una jornada que reafirmó su dominio en la escena del trap.
El recinto, uno de los más emblemáticos de la capital mexicana, vibró con un repertorio extenso que incluyó piezas clave de su discografía. Los asistentes presenciaron una producción de alto nivel, caracterizada por un diseño sonoro impecable y una entrega vocal que mantuvo la intensidad en todo momento, demostrando por qué la conexión con el público mexicano resulta tan sólida.

Sin embargo, el final de sus compromisos en México solo significó el inicio de una travesía inmediata hacia el sur del continente. El artista viajó hacia Buenos Aires para formar parte de la histórica serie de presentaciones de Bad Bunny en el Estadio Monumental.
El estadio de River Plate albergó tres funciones con localidades agotadas, donde el “Conejo Malo” ejecutó un despliegue técnico y artístico sin precedentes, rodeado de figuras destacadas de la música actual que elevaron el nivel de la producción.

La aparición de Eladio Carrión durante el cierre de esta trilogía en Argentina constituyó una de las mayores sorpresas para los miles de fanáticos presentes. La química sobre el escenario entre ambos exponentes evidenció una hermandad profesional que elevó la euforia de la audiencia.
Juntos interpretaron temas que marcaron el rumbo del género en los últimos años, integrándose perfectamente en un espectáculo que contó con visuales deslumbrantes y una narrativa sonora que celebró el éxito global de la música latina ante una multitud entregada.

Este paso por el Cono Sur consolidó la figura de Carrión como un invitado de honor en los escenarios más imponentes del mundo.
Mientras su gira propia en suelo mexicano dejó un rastro de éxito rotundo en términos de crítica y convocatoria, su intervención en el Monumental funcionó como el complemento ideal para un periodo de intensa actividad internacional.
El evento en Buenos Aires, descrito por cronistas locales como un hito histórico, permitió que el rapero puertorriqueño demostrara su versatilidad ante un público masivo, cerrando con fuerza un ciclo de logros que conecta las dos capitales más importantes para el género en Latinoamérica.
