El próximo 1 de marzo, Shakira se presentará de manera gratuita en el Zócalo de la Ciudad de México. El anuncio generó euforia inmediata: miles de fans podrán verla sin pagar boleto.
Sin embargo, como suele ocurrir con los conciertos masivos en el corazón de la capital, el evento también activa un mercado paralelo: el de las terrazas y restaurantes con vista directa a la Plaza de la Constitución. Ahí, la experiencia deja de ser gratuita.

¿Cuánto cuesta evitar la multitud?
Mientras en la plancha el acceso es libre —a cambio de llegar con horas de anticipación y permanecer de pie—, en terrazas los costos pueden ir de 2,000 a 4,500 pesos por persona.
En la mayoría de los casos, el acceso funciona bajo esquema de consumo mínimo: el monto pagado se destina a alimentos y bebidas. Algunos lugares incluso exigen reservación anticipada y pago por adelantado ante la alta demanda.
El contraste es evidente: abajo, miles de personas buscando espacio; arriba, mesas reservadas con vista elevada, servicio incluido y acceso a baños privados.
El negocio detrás de los conciertos masivos
Cada concierto gratuito en el Zócalo no solo moviliza multitudes, también dinamiza la economía del Centro Histórico.
Hoteles, restaurantes, bares y terrazas capitalizan la alta demanda. Para algunos empresarios, estos eventos representan una de las noches más rentables del año.
El fenómeno no es nuevo. En cada espectáculo masivo, se repite el mismo patrón: lo gratuito convive con experiencias premium que multiplican el consumo.

¿Experiencia VIP o desigualdad cultural?
Para muchos asistentes, pagar por una terraza significa comodidad y seguridad: evitar empujones, tener mejor vista y no esperar desde la madrugada.
Para otros, refleja cómo incluso los eventos públicos generan espacios diferenciados de acceso, donde la experiencia cambia según el presupuesto.
Al final, ver a Shakira en el Zócalo es gratis. Pero vivir el concierto desde las alturas puede convertirse en un lujo.
