La reciente y trágica muerte de Héctor Zamorano, anunciada con pesar por Flor Rubio y Ricardo Casares, ha destapado una cloaca de abuso y podredumbre que la televisión mexicana intentó ocultar por décadas.
Mientras el público aplaudía a los académicos en el 2002, Zamorano vivía una auténtica pesadilla detrás de cámaras, siendo víctima de un acoso sexual sistemático por parte de altos mandos que operaban con total impunidad.
Héctor Zamorano reveló que sufrió acoso en ‘La Academia’, antes de fallecer
En revelaciones que ahora resuenan como un grito de justicia póstumo, Héctor confesó haber sido amenazado de muerte profesional por el entonces alto ejecutivo Sergio Segura. Según sus propias palabras, este sujeto lo mantuvo bajo asedio durante toda la gira de La Academia, hospedándose estratégicamente en la habitación contigua a la suya para presionarlo: “Él quería que me acostara con él y nunca le dije que sí”. A sus escasos 23 años, el cantante se encontraba paralizado por el “poder total y absoluto” de hombres que jugaban a ser dioses, decidiendo quién triunfaba y quién era “hundido” en el olvido.
Lo más indignante de esta industria rapaz es que, mientras vendían la ilusión de un “sueño cumplido”, los jóvenes talentos padecían carencias extremas. Zamorano reveló que, a pesar del éxito masivo, no tenían dinero ni para pagar un doctor cuando se enfermaban, teniendo que recurrir a préstamos de sus propios compañeros para sobrevivir. El miedo a que su carrera terminara por el capricho de un depredador lo obligó a guardar un silencio doloroso, creyendo que su sueño se acabaría si alzaba la voz.
Héctor llegó a sentir un “alivio agridulce” al enterarse del fallecimiento de su acosador, marcando el fin de un terror que lo marcó de por vida. Hoy, su partida nos obliga a cuestionar la ética de una televisora que permitió tales bajezas. La historia de Zamorano no es solo la de un artista, es el crudo testimonio de una víctima de un sistema podrido que sacrifica la dignidad humana por el rating. ¡Descansa en paz, Héctor, finalmente libre de tus verdugos!
