El arte contemporáneo encuentra un nuevo refugio para la contemplación en la capital del país. La exposición colectiva FURLONG establece un diálogo sobre el movimiento, el origen y la potencia simbólica que atraviesa las prácticas creativas actuales.
El proyecto reunió el talento de diversas disciplinas bajo un mismo techo. La muestra se presenta en la Casa Rosa Polanco, una residencia histórica ubicada en la calle Aristóteles 127.
Este espacio funciona como el escenario principal donde la exhibición se despliega de manera orgánica. La curaduría está a cargo de Magüis Sosa, Raúl de la Cerda y Juan José Nemer, quienes construyen una muestra coral a partir de múltiples voces.
El Caballo como Metáfora del Impulso Creativo
El título de la exposición remite de forma inmediata a la terminología empleada en las carreras de caballos. Sin embargo, al recorrer la selección de obras, resulta evidente que los curadores evitaron caer en el lugar común.
FURLONG reflexiona sobre la fuerza del animal como una metáfora del impulso creativo, la confianza y la transformación. La energía del caballo se convoca como un símbolo universal de poder, dirección y libertad. Bajo esta premisa, la exposición articula una narrativa donde fluir significa abrazar el proceso creativo con total apertura
La colección se despliega como un recorrido sensorial.
Cada obra dialoga con la noción de soltar el control, permitiendo descubrir nuevas posibilidades estéticas y emocionales. Desde su concepción, el proyecto privilegia el proceso por encima del resultado final. Los artistas recibieron la invitación para trabajar desde la intuición, el cuerpo y su relación directa con el entorno físico.
La elección de la sede representa un factor fundamental para la lectura de las piezas. Casa Rosa Polanco aporta su arquitectura y memoria, acompañando el discurso sin imponerse sobre las obras. Cada sala de la residencia se convierte en parte integral del relato.
Magüis Sosa señala que el objetivo no consistía simplemente en ocupar habitaciones. La estratega cultural explica que todo el montaje se adaptó para que las obras establecieran un diálogo entre sí. La selección de piezas encajó perfectamente con las características del inmueble.
Sosa detalla que los visitantes experimentan una sensación distinta a la de una galería tradicional. La casa, según sus palabras, habla por sí sola, provocando en el espectador el deseo de salir al patio o explorar a fondo los espacios interiores.
La curadora también subraya el valor del patrimonio urbano. Sosa enfatiza que existe mucha arquitectura histórica hermosa que merece preservación. Concebida como una experiencia inmersiva y de sitio específico, la muestra propone una pausa contemplativa dentro del acelerado ritmo contemporáneo.
FURLONG destaca por la convivencia de prácticas creativas consolidadas y contemporáneas. El recorrido propone un cruce disciplinario que abarca arte, diseño, moda y la creación de objetos. Esta diversidad de formatos permite que la muestra funcione como un mapa de las sensibilidades actuales. La exposición reúne a un grupo diverso de artistas y estudios.
En conjunto, esta pluralidad de lenguajes enriquece la interpretación del movimiento y el origen desde múltiples perspectivas contemporáneas. Las obras no funcionan como piezas aisladas. Por el contrario, actúan como fragmentos de un recorrido continuo.
Los materiales, las formas y los gestos dialogan entre sí, revelando una narrativa común a medida que el espectador avanza por los pasillos y habitaciones. Cada exponente aporta una interpretación única, enriqueciendo la experiencia colectiva y posicionando el evento como un punto de encuentro para distintas miradas.
El trabajo curatorial de Magüis Sosa refleja su trayectoria interdisciplinaria. Sosa opera como productora creativa y estratega en la intersección de las artes y los medios de comunicación. Su labor impulsa la creación de comunidad y la construcción de plataformas que fortalecen el ecosistema cultural local.
Durante la planeación de FURLONG, Sosa destaca la intuición como un elemento clave de su metodología. La productora se describe a sí misma como una persona sumamente intuitiva. Sosa considera vital escuchar este instinto, un consejo que frecuentemente se da pero raramente se sigue.
Para la estratega, esta exposición también funciona como un espejo de su propio recorrido profesional. Sosa dedicó mucho tiempo a la fotografía y percibe toda su carrera como un aprendizaje continuo. Este proceso oscila entre la educación formal y el conocimiento de los eventos que ocurren en la actualidad.
Además de su participación en FURLONG, Sosa mantiene una curiosidad creativa constante. Actualmente participa en el desarrollo de un documental sobre la vida de su madre, la periodista Lolita Ayala.
FURLONG propone un espacio para habitar. La exhibición genera un encuentro íntimo entre la obra, el recorrido y la persona que transita por la residencia. Los curadores logran un discurso común que conecta materialidad y memoria, asegurando que cada pieza conserve su identidad dentro de la narrativa compartida.
