El triunfo legal de Sandra Ávila Beltrán, conocida como “La Reina del Pacífico”, ha desatado una tormenta en la industria del entretenimiento que podría costar miles de millones de dólares a las productoras de narcoseries.
Tras obtener una sentencia definitiva de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) contra Telemundo, que la obligaría a pagar hasta 900 millones de dólares, otros personajes vinculados al crimen organizado han decidido reclamar su “tajada” por el uso no autorizado de su imagen.
¿Por qué Netflix y ViX podrían pagar una fortuna al Mochaorejas y al hijo de Pablo Escobar?
La familia de Daniel Arizmendi López, alias “El Mochaorejas”, ya ha contactado al abogado Isaac Razo Reyes —el mismo que representa a Ávila Beltrán— para iniciar acciones legales contra la plataforma ViX por la serie homónima estrenada el 23 de enero de 2026. Alegan que la producción, basada en investigaciones periodísticas y protagonizada por Damián Alcázar, explota comercialmente la vida del secuestrador sin el consentimiento de su entorno para fines de lucro. Según el litigante, aunque se trate de un criminal sentenciado, este no pierde su calidad humana ni sus derechos de imagen.
A esta batalla legal se ha sumado Sebastián Marroquín, hijo del capo colombiano Pablo Escobar, quien busca regalías por la utilización de la intimidad familiar y fotografías en producciones de éxito global como Narcos y Escobar, el patrón del mal. El objetivo de estos litigios es obligar a las productoras a presupuestar el pago de derechos antes de lucrar con historias reales.
Este movimiento legal marca un hito: las empresas ahora enfrentan la posibilidad de entregar hasta el 40% de sus ganancias a las figuras que retrataron como villanos. De no lograrse un acuerdo en las negociaciones, la defensa planea recurrir a instancias judiciales en Estados Unidos para garantizar el cobro de estas sumas multimillonarias.
