La reciente presentación gratuita de Shakira en la Plaza de la Constitución de la Ciudad de México generó una fuerte reacción por parte de la soprano y actriz Susana Zabaleta.
Durante un encuentro con medios de comunicación, la coahuilense expresó su descontento ante la organización de eventos masivos de esta naturaleza, recurriendo a la frase latina “al pueblo, pan y circo” para describir la estrategia de las autoridades capitalinas.
Zabaleta señaló que, si bien reconoce el talento de la colombiana y el gusto del público por su música, el uso de recursos públicos para financiar espectáculos de tal magnitud resulta cuestionable frente a otras carencias sociales.
Según sus declaraciones, este tipo de conciertos funcionan como distractores de los problemas reales que enfrenta el país. La artista enfatizó que el entretenimiento no debe sustituir la inversión en cultura de fondo, educación o infraestructura básica.
Esta postura no es nueva en la trayectoria de Zabaleta. En diversas ocasiones, manifestó su rechazo a que el Zócalo capitalino se utilice como un escenario de constante promoción política a través de artistas internacionales.
Para la cantante, existe una contradicción entre la falta de presupuesto para recintos culturales o becas artísticas y la derrama económica destinada a contratar figuras de talla mundial. Argumentó que el acceso al arte debería ser formativo y no solo un evento efímero para llenar plazas.
Las críticas de la intérprete de “Mala” desataron un intenso debate en plataformas digitales. Por un lado, sectores de la población defendieron el derecho a la recreación gratuita y el impacto positivo que tiene en el ánimo social y el turismo local.
Por otro, especialistas y seguidores de la soprano coincidieron en que el costo de producción de un evento de Shakira podría destinarse a programas sociales con beneficios a largo plazo.
La actriz sugirió que la gratuidad es relativa, pues el mantenimiento de la ciudad y el pago a los equipos técnicos provienen de los impuestos de los ciudadanos.
