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Adolfo Dávila y la indignación que se vuelve cine en ‘Violentas Mariposas’

El director mexicano habla sobre el hartazgo frente a la injusticia que dio origen a su nueva película, una historia de jóvenes rebeldes que mezcla emoción y crítica social

Violentas Mariposas
Violentas Mariposas Imagen cortesía

El cine mexicano continúa explorando nuevas miradas sobre la violencia, la juventud y las tensiones sociales que atraviesan al país. En ese contexto, el director Adolfo Dávila presenta ‘Violentas Mariposas’, una propuesta que apuesta por una narrativa intensa y provocadora, centrada en las complejidades emocionales de sus personajes y en los conflictos que surgen dentro de entornos marcados por la desigualdad y la presión social.

La película llegará a las salas de cine de México el 12 de marzo, después de un recorrido por distintos festivales internacionales. La historia sigue a dos jóvenes, un grafitero y una cantante de punk, que se conocen en medio de un contexto social convulso y deciden canalizar su inconformidad a través del arte y la rebeldía. El elenco incluye a Diana Laura Di, Alejandro Porter, Norma Pablo, Sophie Alexander-Katz y Germán Bracco, entre otros.

A propósito de este estreno, Publimetro conversó con el director Adolfo Dávila sobre el origen de la historia, el proceso creativo detrás de ‘Violentas Mariposas’ y los retos de llevar a la pantalla una narrativa cargada de emociones y conflictos. En esta entrevista, el realizador comparte su visión sobre la película y las inquietudes que lo motivaron a contar esta historia.

Violentas Mariposas
Violentas Mariposas Imagen: cortesía

El origen de ‘Violentas Mariposas’

Para el director Adolfo Dávila, la semilla de 'Violentas Mariposas’ nació de una sensación profunda de hartazgo frente a la realidad social del país. La película surge, explica, de una inconformidad acumulada ante la constante injusticia que atraviesa a México, particularmente en los casos de violencia contra las mujeres.


La idea en origen surge de la inconformidad sobre la situación que vivimos en el país en torno a la injusticia, de la permanente injusticia en la que vivimos”, cuenta. Esa sensación se intensificó al observar la manera en que los casos de abuso y feminicidio muchas veces no encuentran respuesta en el sistema judicial. “Atestiguar todo este caso en torno al abuso contra las mujeres, al feminicidio, y a cómo eso nunca tiene una traducción en algo donde se aplique la justicia”.

Pero la motivación no fue únicamente política o social. Dávila también quería construir personajes juveniles distintos a los que suele retratar el cine nacional: “Tenía la intención de retratar a dos jóvenes rebeldes, contestatarios, con ideas propias. Sentía que no los había visto nunca en el cine mexicano”. En su opinión, muchas películas muestran a jóvenes pasivos, alejados de la energía y el carácter crítico que él percibe en la realidad. “El cine mexicano suele retratar a jóvenes que viven en un mundo muchísimo menos activo que como yo veo a nuestra juventud”.

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Violentas Mariposas Imagen: cortesía

La catarsis como experiencia para el público

El director espera que la película funcione como un proceso emocional para quienes la vean. Cuando se le pregunta qué le gustaría que el público sintiera al salir de la sala, su respuesta es directa: alivio.

Creo que la película te lleva por un proceso de catarsis”, explica. “Primero tienes cierta empatía con los personajes, después vas acumulando la furia que ellos tienen y te vas uniendo a esa furia”.

Más allá de su dimensión narrativa o estética, la película está pensada como un detonador de discusión social. Para el director, uno de los temas centrales es la justicia y la necesidad urgente de cambios en el sistema judicial del país.

Hay dos temáticas esenciales”, explica. La primera es “la necesidad de exigir un cambio al sistema jurídico de México y que la justicia se ponga en práctica ya, porque no podemos seguir viviendo así”.

El contexto del estreno, cercano al 8M, también refuerza ese diálogo. “Es un reflejo paralelo de lo que se exige cada año en este mes: traer justicia frente a toda esta impunidad y abuso”.

La segunda conversación que le interesa abrir tiene que ver con la empatía entre hombres y mujeres. En las proyecciones que ya se han realizado, algunos jóvenes se han acercado a compartirle algo que considera significativo. “Chicos muy jóvenes me han dicho: ‘Gracias, porque ahora entiendo mejor a mis amigas, ahora entiendo más la situación de las mujeres’”.

Para Dávila, ese tipo de reacciones son fundamentales. “Creo que es súper importante que haya este entendimiento desde el pensamiento masculino y más empatía hacia la situación que viven las mujeres en nuestro país”.

Violentas Mariposas
Violentas Mariposas Imagen: cortesía

Narrar desde otra perspectiva

Uno de los desafíos durante el desarrollo de la película fue abordar una historia con un fuerte personaje femenino desde la mirada de un director hombre. Dávila reconoce que hoy existe un debate intenso sobre quién puede contar ciertas historias, aunque él no comparte la idea de limitar esas posibilidades.

Para él, el enfoque de la película no busca defender derechos básicos. “Yo no estoy atacando a nadie ni afectando a nadie; al contrario, estoy buscando la defensa del derecho a expresarse, del derecho a manifestarse, del derecho a tener una vida segura”.

En el plano visual, el director tenía claro que no quería reproducir la realidad con un tono naturalista. Su apuesta fue construir un universo estilizado que se alejara del registro casi documental que caracteriza a muchas producciones contemporáneas.

A mí me interesaba acercarme de alguna manera al cómic”, explica. La intención era llevar la historia hacia un terreno más cercano a la ficción. “No me atraía la recreación realista de la historia, como lo veo mucho en el cine contemporáneo, particularmente en México”.

Para Dávila, la crudeza de los temas que aborda la película ya es suficientemente fuerte como para insistir en un realismo visual. Por eso optó por una estética que sugiriera otro tipo de universo. “Era acercarme más a la ficción que pudiera… la temática ya es suficientemente real y suficientemente cruda como para querer recrearla de una forma realista”.

El resultado es una Ciudad de México distinta, lejos de las postales habituales. “No retratar la típica Ciudad de México, sino una que se siente diferente, más underground”.

Al reflexionar sobre las escenas que mejor representan su mirada como director, Dávila reconoce un elemento recurrente en su trabajo: el fuego. “Últimamente me he dado cuenta de que escribo muchas cosas que tienen que ver con fuego”, dice entre risas. En Violentas mariposas, este elemento aparece de forma constante a lo largo de la narrativa. “La película está llena de fuego”.

Violentas Mariposas
Violentas Mariposas Imagen: cortesía

Libertad creativa en el cine mexicano

Al tratarse de una película que cuestiona al Estado y a sus fallas institucionales, el director reconoce que en algún momento temió que el proyecto enfrentara obstáculos para concretarse: “Durante un tiempo pensé que mi película iba a ser censurada en términos de la posibilidad de obtener recursos para hacerla”.

Sin embargo, la experiencia terminó siendo distinta. El proyecto logró financiamiento a través de los mecanismos institucionales habituales. “Existió el proceso democrático que permitió que se asignaran los recursos por la vía tradicional de aplicar a un fondo y obtener la respuesta positiva”, explica. Para él, eso demuestra que todavía existe margen para la libertad de expresión dentro del sistema cinematográfico mexicano.

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Violentas Mariposas Imagen: cortesía

La exigencia como método de trabajo

En el plano personal, 'Violentas mariposas’ también dejó una enseñanza clara sobre su forma de dirigir. Dávila es consciente de que su estilo puede resultar exigente para su equipo, pero no considera que eso sea algo negativo.

Si algo aprendí de mí mismo después de esta película es que voy a exigir más”, afirma. Para él, la exigencia es una condición necesaria para alcanzar calidad en el cine. “La exigencia tanto narrativa como técnica es lo que te lleva a un resultado eficiente”.

Eso no significa, aclara, caer en prácticas autoritarias. “No tienes que ser tirano ni mala persona; simplemente pedir que las cosas sean lo mejor posible”.

Al final de la conversación, el director resume ‘Violentas mariposas’ en una sola palabra: “Punk

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