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“La fe puede superar al miedo”: Brent Dawes explica la visión detrás de la película animada ‘David’

El cineasta reflexiona sobre los desafíos de llevar al cine un relato bíblico ampliamente conocido y por qué cree que el conflicto entre fe y temor sigue resonando en el mundo actual

David
David Imagen: cortesía

El relato de David y Goliat ha atravesado siglos como una de las historias bíblicas más conocidas sobre fe, valentía y destino. A lo largo del tiempo ha sido reinterpretado en múltiples formatos, pero ahora llega a la pantalla grande en una ambiciosa propuesta animada que busca acercar este pasaje a nuevas audiencias. El director Brent Dawes apuesta por una mirada cinematográfica que combina espectáculo visual con un enfoque emocional centrado en el crecimiento de su protagonista.

La película David ha logrado un desempeño notable en la taquilla estadounidense, donde superó los 90 millones de dólares, convirtiéndose en el estreno de animación de temática religiosa más exitoso hasta ahora. La cinta llegará a los cines de América Latina el 12 de marzo bajo la distribución de Rola Entertainment. La historia sigue los primeros años del joven pastor que, guiado por una profunda fe, termina enfrentándose al temido guerrero Goliat, en una batalla que definirá no solo su destino, sino también el futuro de su pueblo.

Sobre el proceso creativo detrás de la película, la construcción de este personaje icónico y los retos de trasladar un relato bíblico a la animación contemporánea, Publimetro conversó con su director, Brent Dawes, quien comparte cómo se desarrolló el proyecto y qué busca transmitir esta nueva versión de la historia de David.

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David Imagen: cortesía

La historia de David no pierde su vigencia

Para Brent Dawes, la historia de David siempre ha sido una fuente de inspiración personal. Sin embargo, el impulso definitivo para llevarla al cine nació hace décadas gracias a su colaborador y codirector, Phil Cunningham.


Según cuenta Dawes, Cunningham tuvo la idea de contar esta historia hace 37 años: “Él tuvo la visión de contar la historia de David algún día”, explica. “Ni siquiera tenía un estudio entonces. De hecho, comenzó un estudio con la idea de que en algún momento podría hacer esta película”.

Hoy, dice el director, el contexto global hace que la narrativa resulte especialmente relevante: “Hay muchas cosas sucediendo en el mundo que generan miedo. A escala global hay situaciones que parecen demasiado grandes para comprender, y también en nuestras vidas personales enfrentamos problemas que se sienten insuperables”. En ese sentido, considera que el relato de David contra Goliat sigue resonando con fuerza: “Es una historia que habla de cómo la fe puede superar al miedo, y por eso sentimos que es muy pertinente para este momento”.

Al adaptar una historia bíblica tan conocida como la de David, el equipo creativo buscó encontrar un equilibrio entre respeto al texto original y una propuesta accesible para nuevas audiencias.

Una de las decisiones clave fue pensar la película como una experiencia familiar y apostar por el formato musical, algo que aporta dinamismo a una historia que en ocasiones puede resultar intensa. “Convertirla en un musical ayudó mucho”, explica Dawes. “Le da energía, diversión y hace que el relato se sienta más ligero y más fresco”.

Además, el director señala que la mayoría de las personas conoce el enfrentamiento entre David y Goliath, pero no necesariamente lo que ocurre después. La película, en cambio, explora también ese tramo posterior de la vida del personaje. “Nuestra historia continúa después de ese momento, y ahí pasan muchas cosas interesantes que hablan más directamente del corazón del personaje”.

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David Imagen: cortesía

El desafío de condensar una historia enorme

Uno de los retos más grandes durante la producción de David fue adaptar un relato bíblico extenso a la duración de un largometraje.

“El relato en la Biblia es muy largo”, explica Dawes. “Hay dos capítulos antes de la pelea con Goliat y más de cuarenta capítulos después. Suceden demasiadas cosas”. Reducir todo ese material a una película de alrededor de 100 minutos implicó tomar decisiones difíciles sobre qué conservar y qué dejar fuera.

El objetivo era mantener la fidelidad a la narrativa bíblica, pero al mismo tiempo construir una película accesible para audiencias familiares. “Teníamos que asegurarnos de que fuera adecuada para niños, que no fuera demasiado violenta ni demasiado pesada”, comenta. “Fue un verdadero ejercicio de equilibrio”.

La relación profesional entre Dawes y Cunningham también fue clave para el desarrollo del proyecto. Ambos llevan más de 25 años trabajando juntos, lo que facilitó el proceso creativo.

Dawes explica que, durante la mayor parte de su colaboración, Cunningham ha sido la figura más visible en términos de negocio y producción, mientras que él se ha enfocado en escribir y dirigir. Sin embargo, debido a la importancia personal que tenía esta historia para Cunningham, decidió participar también como codirector.

“Él confía mucho en mí para la dirección”, dice Dawes. “Pero en esta película fue como una especie de brújula espiritual, porque el proyecto siempre fue muy importante para él”. El director describe su relación creativa con una metáfora tomada de la propia Biblia: “Siempre decimos que somos como David y Jonathan. Tenemos una gran confianza mutua”.

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Mostrar el lado humano del héroe

Uno de los aspectos que más interesaba destacar en la película era la humanidad de David. Dawes señala que muchas personas tienden a ver al personaje bíblico como una figura casi perfecta o distante. “A veces la gente lo pone en un pedestal”, explica. “Piensan: ‘Ese es David, pero yo no soy así’”.

Por eso, la película intenta mostrarlo como alguien lleno de dudas y conflictos. En la historia, por ejemplo, cuando recibe la noticia de que será ungido como rey, su reacción inicial es de rechazo. “Él dice: ‘No quiero ser rey. Quiero estar en el campo con mis ovejas’”, cuenta el director.

Aun así, hay un rasgo que define al personaje: “Cada vez que duda o se siente perdido, vuelve a Dios. Queríamos mostrar que está bien sentir miedo o enojo, pero que siempre puedes llevar esas emociones a la fe”.

La música juega un papel fundamental en la película, algo que también se conecta con la tradición bíblica del personaje. “David era un cantante y compositor”, recuerda Dawes. “Escribió más de la mitad de los Salmos, así que tenía sentido que cantara en la película”. Por esa razón, cada momento musical está integrado de forma narrativa: el personaje canta dentro de la historia.

Las canciones también funcionan como puntos de anclaje emocional. “Nos ayudan a mostrar qué está sintiendo en cada momento”, explica el director. “La música destila lo que hay en su corazón”. Además, Dawes destaca que los temas musicales pueden tener vida propia más allá de la película. “La gente puede escucharlos después y volver a conectar con esas emociones o incluso sentirse inspirada”.

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El mensaje final

Más que transmitir una moraleja directa, el equipo creativo buscó construir una experiencia que permitiera a cada espectador interpretar la historia a su manera.

“Esperamos que cuando terminen los créditos la gente se tome un momento para procesar lo que vio”, dice Dawes. “No queríamos imponer un mensaje; queríamos que cada persona encontrara algo que resonara con su propia vida”.

Aun así, el director reconoce que hay una idea central detrás de la película: la posibilidad de elegir entre la fe y el miedo. “Al final, lo que queremos que el público sienta es que también puede ser como David”, concluye. “Todo se reduce a una decisión: ¿vas a elegir fe o miedo?”.

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