El regreso de Nothing But Thieves a México a los escenarios marca un momento clave en la evolución de la banda británica, que ha consolidado una propuesta sonora que transita entre el rock alternativo, la electrónica y la intensidad emocional. Con una base de fans cada vez más amplia y una identidad artística en constante transformación, el grupo liderado por Conor Mason se mantiene como uno de los actos más relevantes de su generación.
Como parte de esta nueva etapa, la banda regresa a México con dos presentaciones clave: el 28 de marzo en el Tecate Pa’l Norte en Monterrey, y el 31 de marzo en el Pepsi Center WTC en la Ciudad de México. Estas fechas no solo refuerzan su conexión con el público mexicano, sino que también representan una oportunidad para mostrar la evolución de su sonido en vivo ante una audiencia que ha seguido de cerca su crecimiento.
En este contexto, Publimetro conversó con Conor Mason, vocalista de la banda, sobre lo que significa volver a México, las expectativas para estos shows y el momento creativo que atraviesa el grupo en esta etapa de su carrera.

Del caos del festival a la intensidad del concierto
De cara a su regreso a México, Conor Mason reflexiona sobre la dualidad que representa presentarse tanto en festivales como en shows propios, dos experiencias que, aunque distintas, resultan igual de estimulantes para Nothing But Thieves. “Ambos tienen su valor. Creo que la parte adicta a la adrenalina en mí disfruta el reto de un festival. No toda la gente te conoce o es fan, así que me gusta mostrar quiénes somos a nuevas personas. Esa incertidumbre es increíble y cuando conectas, no hay nada como eso”.
Mason tiene claro qué quiere transmitir a quienes los vean por primera vez, especialmente en un escenario como Tecate Pa’l Norte. “Queremos que vean que somos una gran banda en vivo, trabajamos mucho en eso. Pero también que disfrutamos lo que hacemos”.
Sin embargo, los conciertos en solitario ofrecen otro tipo de energía: “Tocar en un show propio, con gente que realmente está dedicada a tu música, es eléctrico. Especialmente el público mexicano, es muy intenso. Esta vez estoy un poco más emocionado por el Pepsi Center, porque sé cómo son nuestros fans aquí, es una locura”.
Uno de los mayores retos en gira es construir un setlist que satisfaga tanto a los fans de siempre como a la propia banda. Mason explica que este proceso es dinámico y cambia constantemente. “Es algo constante: mantenerlo fresco para nosotros sin dejar de tocar las canciones que sabemos que la gente ama. Vamos ajustando todo mientras estamos de gira”.
El objetivo, dice, es lograr un balance entre lo esperado y lo inesperado: “Tenemos una lista larga y vamos cambiando dependiendo del lugar. Se trata de tocar los éxitos para hacer feliz a la gente, pero también incluir canciones que no hemos tocado tanto para que se sienta nuevo”.
Aún así, Conor destacó que con el paso del tiempo, algunas canciones han adquirido un nuevo significado emocional, especialmente aquellas de sus primeros años: “No diría que tienen un significado diferente, pero sí una nueva apreciación. Con el tiempo te vuelves más sentimental y valoras más lo que hiciste al inicio”.
En particular, menciona temas clave de su debut: “Canciones como ‘Trip Switch’ o ‘Graveyard Whistling’ ahora las disfruto mucho más. Ese primer disco nos puso en el mapa y ahora lo veo con otros ojos”.

La conexión única con el público mexicano
El vínculo con México no pasa desapercibido para Mason, quien reconoce que la intensidad del público influye directamente en su desempeño sobre el escenario: “Se siente en el momento. Te alimentas de esa energía, te da más confianza, más fuerza. Muchas veces el público nos empuja a nosotros y eso es increíble”.
Esa conexión, asegura, también tiene un componente emocional difícil de explicar: “Hay algo en cómo la gente conecta con la música en Latinoamérica. No sé exactamente qué es, pero se nota. Hay una conexión emocional muy fuerte”.
A diferencia de lo que podría pensarse, presentarse ante audiencias tan expresivas no genera presión, sino todo lo contrario: “Diría que es libertad. No siento presión en ningún show. Amo tocar, amo estar con la banda, así que simplemente lo disfruto”.
Para el vocalista, cada presentación en México, es una oportunidad de conexión genuina, sin importar el formato, por eso el regreso constante al país no es casualidad, sino una parte fundamental en el crecimiento de la banda: “Es muy importante para nosotros. Amamos ir a México: la gente, la comida, el clima, los conciertos son increíbles. Siempre queremos volver y seguir creciendo ahí”.
Incluso deja entrever ambiciones a futuro: “Queremos tocar en lugares cada vez más grandes, seguir avanzando. Estamos dispuestos a poner el trabajo para lograrlo”.

Nueva música en camino
Más allá de esta serie de conciertos, la banda ya trabaja en lo que sigue para su carrera: “Estamos trabajando en cosas ahora mismo… no puedo decir mucho, pero la gente está cerca de poder escucharlo”.
Y lanza una pista clara para los fans: “Si te gusta nuestro lado más rock, te va a encantar lo que viene”. Porque, al final, esa es la esencia del proyecto: “Queremos compartir esa energía, esas buenas vibras. Nos encanta lo que hacemos y queremos que eso se sienta”.
