La aprobación de la nueva Ley de Cinematografía y Audiovisual en México marca un avance en la actualización del marco legal vigente desde 1992; sin embargo, especialistas advierten que sus beneficios podrían concentrarse en grandes producciones vinculadas a plataformas digitales, sin resolver de fondo las desigualdades estructurales del sector.
De acuerdo con el productor e investigador José Ángel Villegas, la legislación representa un paso relevante, pero insuficiente para corregir décadas de rezago en la industria cinematográfica nacional.

Incentivos fiscales favorecen a grandes producciones
Uno de los puntos centrales de la nueva ley es la incorporación de incentivos fiscales de hasta 30% para producciones audiovisuales. Si bien esta medida busca incentivar la inversión, expertos señalan que los beneficios están diseñados para proyectos con presupuestos elevados, cercanos a los 40 millones de pesos.
En ese contexto, las principales beneficiadas podrían ser plataformas de streaming como Netflix o Prime Video, así como grandes casas productoras, dejando en desventaja a la mayoría del cine independiente mexicano.
Producción alta, pero con baja exhibición
Aunque México produce más de 200 películas al año, cerca de la mitad no llega a salas comerciales, debido a la concentración de pantallas en grandes producciones, conocidas como blockbusters.
En algunos casos, estos estrenos ocupan hasta nueve de cada diez salas disponibles, lo que limita la visibilidad de otras propuestas cinematográficas.
Si bien la ley mantiene cuotas de pantalla para cine mexicano, no obliga a las cadenas comerciales a programar todas las producciones nacionales, lo que mantiene el problema de acceso al público.

FOCINE gana certeza jurídica
Entre los avances, destaca la incorporación del Fondo de Fomento al Cine Mexicano (FOCINE) dentro del marco legal, lo que le otorga estabilidad y continuidad tras la desaparición de fideicomisos en administraciones anteriores.
Este cambio brinda mayor certeza a los esquemas de financiamiento, aunque no resuelve por completo las necesidades del sector.
Vacíos en el ecosistema audiovisual
La legislación también deja fuera áreas clave del entorno audiovisual contemporáneo, como creadores de contenido digital, producciones para plataformas, contenidos en redes sociales y nuevos formatos.
Especialistas advierten que esta omisión refleja una desconexión entre la evolución de la industria y el diseño de las políticas públicas.

Ley no resuelve desigualdades del sector
A pesar de los avances, expertos coinciden en que la nueva legislación no será suficiente para transformar de inmediato el panorama del cine mexicano, marcado por desigualdades en producción, distribución y acceso a financiamiento.
Además, señalan la necesidad de incorporar nuevas voces, perspectiva de género y mayor vinculación con la comunidad académica para construir políticas públicas más incluyentes.
El reto, advierten, será evitar que los beneficios de la ley se concentren en grandes producciones y lograr que el cine independiente tenga condiciones reales de desarrollo y exhibición.
