Entretenimiento

“Un villano no nace del mal: nace del dolor y del duelo”: Oona Chaplin

Oona Chaplin, antagonista de Avatar: Fire and Ash, revela cómo construyó uno de los personajes más complejos de la saga, habla de la libertad —y presión— de trabajar con James Cameron y reflexiona sobre el peso de su herencia como nieta de Charlie Chaplin

.
“Un villano no nace del mal: nace del dolor y del duelo”: Oona Chaplin (Cortesía)

Desde Los Ángeles, Oona Chaplin se enfrenta a uno de los retos más ambiciosos de su carrera: dar vida a la principal antagonista de Avatar: Fire and Ash. Lejos de los villanos planos, su personaje se construye desde el trauma, la pérdida y las preguntas incómodas sobre la guerra. En entrevista, la actriz habla del proceso creativo junto a James Cameron, del desafío de actuar en mundos que no existen y de cómo su legado familiar sigue marcando su forma de entender el oficio. Con esta entrega, Avatar: Fire and Ash no solo expande el universo visual creado por James Cameron, sino que profundiza en sus dilemas más humanos. Y en ese terreno, Oona Chaplin construye un personaje que confirma que, incluso en los mundos más lejanos, las batallas más importantes siguen siendo internas.

En Avatar: Fire and Ash interpretas a la principal antagonista. ¿Cómo se construye un personaje que sostiene el conflicto sin caer en el cliché del villano?

— Todo empieza con el guion. James Cameron tiene una capacidad enorme para escribir personajes complejos, llenos de contradicciones, con compasión e imaginación. Desde la lectura ya sabes que no estás frente a un arquetipo vacío.

En mi caso, además, era un personaje muy lejano a mí. Esa distancia fue clave, porque generó una tensión constante entre quién es ella y quién soy yo. Ahí es donde empiezan a aparecer matices, contradicciones, humanidad.

Creo que fue imposible caer en el cliché precisamente por eso: porque no entendía todo de ella de inmediato, y ese proceso la hizo más rica.


Trabajar con James Cameron implica un estándar técnico y emocional muy alto. ¿Qué fue lo más desafiante?

— Su confianza. Puede sonar contradictorio, pero lo más difícil fue la libertad que me dio.

Yo llegaba esperando que me dijera exactamente qué hacer, pero en cambio me decía: “adelante”. Y eso genera vértigo. Mucho.

Todos los días entraba al set pensando: “¿y si no estoy a la altura de esta confianza?”. Pero justamente ahí está el crecimiento.

James está siempre presente, cuidando que no te pierdas, pero te empuja a descubrir por ti misma. Eso es un regalo enorme para cualquier actor.

.
“Un villano no nace del mal: nace del dolor y del duelo”: Oona Chaplin (Cortesía)

La franquicia Avatar ha revolucionado la tecnología en el cine. ¿Cómo impacta eso en tu proceso actoral?

— La base sigue siendo la imaginación. Siempre actuamos desde ahí, pero aquí se amplifica.

Estás con un traje de captura de movimiento, en un espacio vacío, prácticamente en pijama, y tienes que construir mundos enteros en tu mente.

Pero lo maravilloso es el entorno: trabajar con actores como Sigourney Weaver, Zoe Saldana y Sam Worthington genera una energía muy especial. Hay confianza, cercanía, apoyo.

Por eso siempre digo que es lo más parecido al teatro que he hecho en cine. La tecnología está ahí, pero no la sientes; lo que sientes es la conexión humana.

Vienes de un legado cinematográfico muy poderoso. ¿Cómo influye ser nieta de Charlie Chaplin en tu forma de trabajar?

— Influye muchísimo en la ética de trabajo. Eso es lo que más he heredado.

La idea de que no puedes guardarte nada, de que tienes que entregarte completamente. Contar historias es algo muy serio, implica respeto por el público, por los personajes, por la historia misma.

Claro que ha sido un peso en algunos momentos, pero con el tiempo he aprendido a verlo como un privilegio.

Hoy lo entiendo así: no puedo controlar de dónde vengo, pero sí cómo entro a cada proyecto, cómo trabajo, cómo trato a los demás. Ahí está mi responsabilidad.

.
“Un villano no nace del mal: nace del dolor y del duelo”: Oona Chaplin (Cortesía)

Esta nueva entrega aborda temas más oscuros dentro del universo de Pandora. ¿Qué preguntas plantea la película?

— Muchas, y muy profundas. Para mí, la central es: ¿cuándo es el momento correcto para entrar en guerra?

Es una pregunta que atraviesa toda la historia. ¿Qué tiene que pasar para que alguien que busca la paz decida luchar?

Y también: ¿en qué momento te conviertes en aquello que estás intentando destruir?

Mi personaje está marcado por la pérdida, por el duelo. Y ese dolor empieza a transformarse en odio. Esa transformación es muy compleja y muy humana.

No hay villanos simples. Hay heridas, traumas, historias.

¿Qué diferencia a esta película dentro de la saga?

— La profundidad emocional.

Sí, sigue siendo un espectáculo visual impresionante, pero esta vez hay una invitación muy clara a detenerse en las emociones, en las decisiones, en las consecuencias.

Es una película que te hace pensar, que te incomoda, que te obliga a hacerte preguntas.

.
“Un villano no nace del mal: nace del dolor y del duelo”: Oona Chaplin (Cortesía)

¿Cómo te gustaría que el público conecte con tu personaje?

— No espero que la justifiquen, pero sí que la entiendan.

Que puedan ver de dónde viene ese dolor, esa rabia. Porque al final, todos tenemos la capacidad de ir hacia la luz o hacia la oscuridad.

Y creo que ahí está lo interesante: en reconocer esas sombras.

Tags

Lo Último