Hay etapas que no solo se terminan, se sienten. Y en el caso de Sofía Reyes, ese cierre llega cargado de emociones, introspección y una honestidad que atraviesa cada nota. Con IDGAF ERA (postdata), la cantante no solo entrega música nueva: abre una conversación pendiente consigo misma y con su público, una que necesitaba decirse sin filtros y desde un lugar profundamente humano.
Más que una extensión de IDGAF ERA (cuarto álbum de estudio), este nuevo proyecto se revela como la pieza faltante del rompecabezas y la conversación final que quedó pendiente, completando la narrativa desde un lugar más íntimo, reflexivo y emocional.

Si IDGAF ERA fue el grito de liberación, un manifiesto sonoro sin miedo ni filtros sobre hablar desde la verdad, dejar ir lo que no suma y abrazar lo que enciende el alma, ahora llega como el susurro introspectivo que termina de cerrar ese ciclo. A través de cuatro tracks adicionales, Sofía profundiza en su proceso de transformación personal y artística desde un enfoque más crudo, orgánico y terrenal, mostrando una faceta aún más honesta y cercana.
El reencuentro con la artista también es un viaje en el tiempo. A Sofía Reyes la conocí en sus primeros ensayos con la girl band TAO, precisamente en Guadalajara. Ahora, en el reencuentro por su nuevo álbum, la cantautora recordó esos inicios y cómo ha llegado a esta etapa en la que se encuentra más madura y llena de sueños.
“Guau, me parece muy loco eso. Justo, yo en Tao tenía 15, ahora tengo 30 o sea, la mitad de mi vida. Ha pasado mucho tiempo. Qué bonito a lo que me lleva como pensar, justo que siento que estoy como en una etapa en donde estoy como regresando a a mis raíces, siento que un poco como un full circle, y nada, me parece muy, muy loco que me conociste en esa etapa de Tao, que fue como muy también el principio de una Sofía saliéndose de su casa, atreviéndose a hacer algo nuevo en otra ciudad, obviamente por eso Guadalajara tiene un lugar muy muy especial para mí, y lo siento muy como parte de los inicios de mí, completamente otra persona, o sea, yo en ese grupo tenía el pelo completamente güero, mi primer nombre es Úrsula, entonces en el grupo era como tú te vas a llamar Úrsula, y no, otra otra cosa totalmente, qué loco, qué interesante”, compartió.

Esa evolución también se refleja en el escenario. Su reciente presentación en un formato íntimo dejó al descubierto una artista dispuesta a despojarse de todo artificio para conectar desde lo más profundo.
“Sí, justo por eso tengo, siento que la cara como hinchada de tanto llorar ayer, fue muy muy especial este concierto para mí, de hecho siento que fue como una iniciación importante, porque yo tenía muchas ganas de hacer un show en este formato, muy íntimo, pero aparte metimos cuencos y cositas, y fue de verdad, no sé, mi intención antes de subirme al escenario fue que voy a abrir mi corazón, quiero ser lo más auténtica posible, y bueno, un llorar, o sea, de repente fue como demasiada, demasiada la emoción, y me gusta, me gusta mucho… me identifico mucho con este formato, en este momento de mi vida”.
La intensidad emocional alcanzó un punto inesperado durante el show.
“Te lo juro, en la última canción, empecé a llorar, pero incontrolable, o sea, no una lágrima, fue tipo, y yo, no lo pude controlar, y fue, no, no, espérame, vamos a volver a empezar, yo quiero cantarles esta canción, y yo creo que destapó algo en mí muy importante, de verdad, sí, no sé explicarlo bien, todavía lo estoy como bajando, pero me sentí como más auténtica que nunca, más real que nunca, más presente que nunca…”.
Ese proceso también se traduce en una libertad sonora donde los géneros dejan de ser límites.
“Uy, es difícil la pregunta, porque siento que en el pop hay de todo, ¿no? Y a mí siempre me ha gustado explorar un poco de todo… en postdata… tenemos yo también, que es una balada, pero que tiene tintes regionales… y luego de repente tienes una bosanova… y luego tienes un lo bueno y no lo malo, que en realidad no sé qué es esa canción, pero es un poquito de todo… me da mucha sensación de libertad y de creatividad”.
Pero más allá del sonido, hay una transformación interna profunda. Sofía habla de la versión de sí misma que ha decidido dejar atrás.
“Siento que me he estado despidiendo mucho de una Sofía más pasiva, una Sofía que se expresa mejor, que tiene conversaciones más incómodas y bueno, una Sofía que también se atreve a soltar, esa es la Sofía de la que me he estado despidiendo y ha sido como un duelo también grande”.
Ese camino no ha sido sencillo, especialmente en una industria que exige resultados inmediatos.
“Totalmente, el viaje ha sido un viaje esencial para mí, mucha terapia, mucho coaching porque vivimos ahorita en un mundo como en el fast food, todo es muy rápido. Hay como mucha presión… entonces para mí ha sido un viaje importante poder separar esas dos y enfocarme en realmente mi mensaje”.
En medio de esa búsqueda, también reconoce los avances de las mujeres dentro de la música latina, aunque el camino aún no está completo.
“Me hace muy feliz, creo que cada vez eso está mejorando más y más, siempre ha habido como que esa trampa entre mujeres y que importante seguir hablando de esto. Creo que hay espacio para todas y me da gustO, es un honor para mí también formar parte de eso”.
El experimento emocional de su show acústico también abrió la puerta a una nueva etapa en vivo.
“Este formato y este tipo de show lo tengo que llevar a más lugares en el mundo, porque puede ser un viaje muy muy bonito y muy sanador”.
Y aunque sus canciones nacen desde lo más profundo, una vez que ven la luz, Sofía aprende a soltarlas.
“Mira, si te soy honesta las escucho tanto antes de que salgan y antes de que salgan lloro mucho con ellas, pero como que una vez que salen, como que las dejo ir pero sí, te diría que más llorar, soy muy llorona, lloro muchísimo, es muy rico llorar”.
Entre risas, nostalgia y emoción, el reencuentro cierra con una sensación de ciclo cumplido, pero también de nuevos comienzos. Porque si algo deja claro Sofía Reyes en esta etapa, es que la vulnerabilidad no es debilidad, sino el punto más alto de conexión con su arte y con quienes la escuchan.
