La agrupación Calle 24 presentó su tercera producción discográfica titulada ‘Eterno’, una obra que representa un punto de inflexión en la trayectoria de Diego Armando Millán. Este proyecto surge tras cinco años de labor constante en la música, periodo durante el cual el artista dedicó sus energías a desarrollar un estilo propio y distintivo. La creación del disco inició formalmente en septiembre del año pasado, recibiendo una atención minuciosa en cada una de sus etapas de composición y arreglo.
Diego Armando Millán define esta entrega como un testimonio fiel de su evolución personal. A sus 23 años, el intérprete reflexiona sobre un camino que comenzó cuando tenía 17, notando cómo el tiempo corrió de forma acelerada durante este lapso. Esa percepción sobre la rapidez de la vida inspiró el concepto central del material: el anhelo de construir un legado que trascienda el plano físico.

Mediante sus letras, Millán pretende que su mensaje permanezca vigente entre las futuras generaciones, con la esperanza de que los jóvenes actuales compartan sus canciones con sus hijos en los años venideros.
El artista buscó integrar composiciones con un carácter trascendental, diseñadas para tocar fibras sensibles y conectar con los sentimientos de una audiencia diversa que busca profundidad. Para el cantante, cada tema posee un mensaje significativo que evidencia su madurez artística.
Millán expresó sentirse muy agradecido con las personas que brindaron su tiempo para acompañarlo en este proceso, mencionando los nervios naturales ante un estreno de tal magnitud. Además, puntualizó que los tiempos divinos resultan exactos, permitiendo que el disco vea la luz en el momento ideal.
La meta de “ser eternos” funciona como un ideal personal y como una filosofía compartida con todo su equipo de trabajo. Según sus declaraciones, la confianza mutua y la dedicación constante resultan fundamentales para alcanzar esa permanencia en la memoria colectiva.
Con ‘Eterno’, Calle 24 explora nuevas dimensiones dentro del regional mexicano mientras mantiene un proceso de autodescubrimiento sonoro. El álbum se sitúa entonces como una propuesta que invita a valorar la música como un vehículo para la posteridad.
