La televisión mexicana continúa apostando por historias cargadas de drama, emociones intensas y personajes complejos, y en ese terreno las nuevas generaciones de actores buscan consolidarse con propuestas que desafíen los estereotipos. Es el caso de Diana Haro, quien da un paso importante en su carrera al asumir un rol distinto a los que había interpretado previamente, apostando por una construcción más profunda y matizada desde la actuación.
En la telenovela ‘Mi Rival’, producción de Carmen Armendáriz, la actriz da vida a Rosa, un personaje que se mueve entre la ambición, la manipulación y una marcada carencia emocional. La historia se desarrolla en un universo donde el amor, el poder y las relaciones personales se entrelazan, y donde Rosa se posiciona como una villana con matices: impulsiva, estratégica, pero también vulnerable, marcada por la búsqueda constante de aprobación y afecto en un entorno que, aunque privilegiado, carece de vínculos afectivos genuinos.
En una entrevista exclusiva con Publimetro, Diana Haro profundiza en el proceso de construcción de este personaje, los retos de interpretar a una villana desde la empatía, las similitudes que encontró con Rosa y la manera en que este proyecto transformó su perspectiva sobre los antagonistas dentro de la ficción televisiva.

Rosa, una villana marcada por la dualidad
Diana Haro reveló que lo que más le atrajo de interpretar a Rosa fue la complejidad del personaje, especialmente su contraste entre luz y oscuridad: “Yo creo que lo primero que me llamó la atención fue el tipo de villana que es Rosa. Es una villana en potencia. Es impulsiva, perseverante y hace lo que sea necesario para conseguir lo que quiere”.
Sin embargo, existen detalles en Rosa que la hacen humana: “Al mismo tiempo me llamó mucho la atención su inocencia, ese carisma y ese encanto que tiene para lograr las cosas. Esa dualidad fue lo que más me atrapó del personaje”.
La actriz explicó que Rosa no actúa desde la maldad gratuita, sino desde una carencia emocional profunda. “Todo el tiempo está buscando aprobación externa y amor en un hombre, y eso habla de alguien que probablemente no se ama a sí misma”.
“Rosa tiene un mensaje muy poderoso sobre el amor propio y sobre la importancia de entender ese valor en uno mismo. A lo largo de la historia hay un arco donde ella empieza a descubrirlo”, agregó.
Aunque dejó claro que no comparte la oscuridad del personaje, sí encontró puntos en común en la forma de comunicarse: “Rosa es manipuladora porque así consigue lo que quiere. No quiero decir que yo sea manipuladora, pero sí creo que tengo un buen poder de convencimiento. Muchas veces logro lo que quiero porque tengo buenos argumentos, y Rosa todo el tiempo está buscando la estrategia y las palabras correctas para hacer que el otro haga lo que ella quiere”.

El reto de no juzgar a la villana
Uno de los desafíos más importantes fue lograr empatizar con Rosa sin juzgar sus acciones: “Si algo me costó al inicio fue poder estar en paz con ella, porque hacía cosas que iban completamente en contra de mí. Pero ese es el gran reto como actriz: no juzgar al personaje, sino entenderlo”.
“Rosa viene de una historia donde tuvo todos los privilegios materiales, pero nunca tuvo lo único que no se puede comprar, que es el amor. Entonces yo la veía como una niña chiquita que solo quería cariño, que alguien la protegiera, y eso me ayudó muchísimo a empatizar con todo lo que hacía”, aseguró Diana.
Para la actriz, el comportamiento del personaje también responde a la falta de límites en su entorno: “Rosa se tomó muchas libertades y muchas atribuciones para hacer esas maldades porque nunca le pusieron un límite. Entonces creo que si hubiera tenido ese límite, definitivamente habría parado en algún momento. No es que esté bien lo que hace, pero sí hay un contexto que explica por qué llega tan lejos”.

Buscar empatía más allá del rechazo
La actriz confesó que sabía que el personaje podría generar rechazo, pero su objetivo es provocar reflexión. “Al inicio pensé: ‘híjole, no me van a querer nada’. Pero ahora me encantaría que la gente se vea reflejada desde otro lugar, que digan ‘yo he estado en ese lugar, detrás de alguien que no me mira’. Entender que muchas veces nos aferramos a algo que es un capricho interno y que el valor de una persona no depende de si alguien más la quiere o no”.
Este proyecto cambió completamente su perspectiva sobre este tipo de personajes: “Sí me cambió la perspectiva totalmente. Creo que nadie es malo porque sí, nadie nace con maldad, siempre hay un dolor detrás. Y eso fue lo que más me gustó de construir a Rosa desde ese lugar”.
“Definitivamente las villanas que haga en el futuro las voy a trabajar así, entendiendo que siempre hay algo que se rompió y que las lleva a actuar de esa manera”, concluyó.
Finalmente, Diana imaginó cómo su personaje justificaría sus acciones ante el público: “Creo que Rosa diría que ha sido víctima de las circunstancias y del entorno en el que creció. Vivió en una burbuja donde tenía que cumplir con ciertas expectativas: casarse, tener hijos, estar con alguien de su mismo nivel. Entonces lo único que pediría es que entiendan su historia de vida, porque desde ahí es donde vienen todas sus decisiones”.

