Desde antes de cruzar las puertas del Auditorio Telmex, la noche ya estaba cargada de significado. Playeras de Soda Stereo, jerseys de la selección argentina y múltiples homenajes a Gustavo Cerati marcaban el tono: no era solo un concierto, era un ritual colectivo.
El Ecos Tour arrancó con Ecos y Juegos de seducción, dos golpes directos a la nostalgia que encendieron de inmediato a las casi nueve mil personas reunidas. La puesta en escena, dominada por luces, rayos láser, siluetas y pantallas, construyó desde el inicio una atmósfera envolvente.
Con Nada personal llegó el primer gran momento: el holograma de Cerati apareció en las pantallas. La reacción fue inmediata. Gritos, celulares al aire (aunque esatban prohibidos) y una emoción que atravesó generaciones. No era él, pero se sentía cercano.

El recorrido continuó con Hombre al agua y Ella usó mi cabeza como un revólver, manteniendo la tensión emocional. Aunque por momentos se percibían ligeros cortes entre canciones, la narrativa visual y sonora lograba sostener el viaje.
El punto de quiebre fue En el temblor. Con lentes 3D, el público entró en una dimensión distinta. La experiencia dejó de ser contemplativa para convertirse en inmersiva. La voz de Cerati, apoyada en tecnología y memoria, se expandió por todo el recinto.
El show avanzó con temas como Luna roja, Toma la ruta y Séptimo día, reforzando la sensación de estar dentro de una cápsula del tiempo. Ciudad de la furia y Sobredosis de TV elevaron la intensidad, mientras que “Persiana americana” desató uno de los coros más potentes de la noche.


Un misil en mi placard y Zoom (en versión extendida) mostraron el músculo musical del espectáculo, con una estructura en el techo que, aunque originalmente concebida para 30 metros, fue adaptada a 15 sin perder impacto.
Planeador, Final caja negra y Primavera 0 prepararon el terreno para el momento más coreado: Prófugos y De música ligera. Ahí ya no importaba la tecnología ni el holograma. Era el público quien sostenía el concierto.


El Ecos Tour no busca sustituir la ausencia, sino dialogar con ella. Y en ese cruce entre nostalgia, innovación y música, Soda Stereo logra algo poco común: hacer sentir que Gustavo Cerati sigue cantando.
Al final, la mente hizo lo suyo y para muchos la presencia de Cerati se sintió y vivió de manera real, ahora en un concierto sin retrasos y sin fallas.
Setlist completo de Soda Stereo
Ecos
Juegos de seducción
Nada personal
Hombre al agua
Ella usó…
En el temblor (Visualizer)
Luna roja
Toma la ruta
Séptimo día
Ciudad de la furia
Sobredosis de TV
Persiana americana
Un misil en mi placard
Zoom (Extended)
Planeador
Final caja negra
Primavera 0
Prófugos
De música ligera



