Tras un proceso de creación que tomó poco más de un año y medio, Big Soto reveló los detalles de su proyecto discográfico más reciente: Nostalgia City. Durante una escucha exclusiva previa al lanzamiento, el artista mostró una faceta vulnerable al admitir que sintió nervios al presentar estas nuevas piezas ante los medios, un sentimiento distinto a sus experiencias previas debido a la carga emocional y el esfuerzo depositado en cada pista.
Este álbum surge de una etapa de crecimiento personal y madurez que el intérprete describe como su trabajo más aterrizado y consciente hasta la fecha.
La arquitectura de una ciudad mental
El concepto central de la producción reside en la dualidad geográfica y emocional que habita en el artista. El nombre del disco proviene directamente de la nostalgia experimentada durante los últimos años, un periodo marcado por desafíos personales y la distancia física de su familia.
El arte de la portada funciona como un mapa de su realidad interna: una metrópoli imaginaria que fusiona elementos icónicos de Caracas y la Ciudad de México. En esta representación visual, edificios de ambas capitales se mezclan para formar un mundo mental que evoca la estética de un videojuego, donde los recuerdos de su origen y su presente en territorio mexicano conviven en un solo espacio.
Para Big Soto, este disco rinde tributo a todo lo que México le brindó desde su llegada. La influencia del país no solo aparece en la temática, sino también en la estructura técnica, contando con la participación activa de compositores, productores y talentos locales que enriquecieron el sonido del álbum.
Colaboraciones y renovación del sonido
Uno de los pilares de Nostalgia City es la red de colaboraciones que el artista logró tejer. Entre ellas destaca la unión con Yoshi, a quien Big Soto describe como una pieza clave en el R&B y la escena alternativa mexicana. La relación entre ambos data de los inicios del venezolano en la capital del país, cuando vivía en Coyoacán y realizó su primera sesión de composición junto a él en un espacio pequeño y personal.
El álbum también busca conectar con las raíces del hip hop venezolano, incorporando a figuras de gran trayectoria. El artista expresó sentir un privilegio profundo al contar con el apoyo de leyendas como Akapellah y Lil Supa, quienes aceptaron formar parte del proyecto de manera inmediata.
Además, la lista de invitados incluye nombres como Nat Calma, Gangi y Eme MalaFe, logrando una amalgama de culturas y relatos que fortalecen la propuesta musical. Esta mezcla de talentos busca refrescar el género y ofrecer un resultado digno de la evolución que el equipo persiguió durante todo el proceso de grabación.

Exploración de géneros y raíces personales
Más allá del rap tradicional, Big Soto decidió aventurarse en terrenos rítmicos que siempre deseó explorar, como la bachata y la salsa. El disco incluye su primera bachata, una pieza que él califica como experimental y profundamente personal. A diferencia de las composiciones románticas habituales de ese género, esta canción narra su propia historia, lo que le otorga un valor especial dentro del repertorio.
Su afinidad por la música tropical quedó clara al compartir sus preferencias musicales, citando temas como “Idilio” de Willie Colón y canciones de la agrupación Adolescentes u Orquesta como referentes esenciales que marcaron su gusto personal. Para el cantante, géneros como la salsa son la base de mucha de la música que existe actualmente y representar ese sonido fue uno de sus sueños cumplidos en esta etapa.
Un mensaje de perseverancia
El origen de Big Soto es un elemento que define su identidad artística. Nacido en Cumaná, el intérprete recordó las carencias y necesidades que enfrentó antes de alcanzar el reconocimiento actual. Su trayectoria sirve como un testimonio para quienes buscan superar situaciones adversas a través de la expresión artística, ya sea mediante la música o el grafiti.
El artista enfatizó que la clave de su avance fue la obsesión positiva por su talento y el depósito de toda su energía en el trabajo, incluso cuando las circunstancias parecían complicadas. Considera que su generación dejó una marca imborrable en la historia cultural de Venezuela, utilizando el arte como una herramienta para cruzar fronteras y transformar realidades.
En cuanto a los planes futuros, aunque existe la intención clara de llevar Nostalgia City a los escenarios mediante una gira, el equipo prefiere no confirmar fechas definitivas hasta que todos los detalles queden aterrizados correctamente, evitando generar falsas expectativas entre sus seguidores. Por ahora, el enfoque principal permanece en el lanzamiento de un disco que busca, ante todo, conectar y divertir a través de la evolución sonora.

