El debut discográfico de Lizi Lay ya es una realidad. ‘REINICIAR’, su primer álbum de estudio, se encuentra disponible en todas las plataformas digitales, marcando el inicio formal de una nueva etapa en su carrera. El proyecto propone un recorrido emocional que parte del enamoramiento y atraviesa distintas fases de una relación, hasta llegar a un proceso de transformación personal, en el que la vulnerabilidad y el autoconocimiento toman el protagonismo.
En términos sonoros y conceptuales, ‘REINICIAR’ es un trabajo construido desde la introspección y la experimentación. El álbum fue producido entre Lizi Lay y Yunuen Viveros, también conocido como Yuno Forquetina, combinando influencias de pop alternativo, dark pop y atmósferas etéreas que refuerzan su narrativa emocional. A lo largo del disco, las canciones funcionan como capítulos de una misma historia, donde cada pieza aporta una perspectiva distinta sobre el amor, la ruptura y el proceso de sanar.
En entrevista con Publimetro, Lizi Lay profundiza en el proceso creativo detrás de ‘REINICIAR’, las experiencias personales que dieron origen a las canciones y la evolución artística que atravesó durante la construcción del álbum, consolidando así una identidad sonora y emocional mucho más definida.
El viaje emocional que le dio forma a ‘REINICIAR’
Al hablar del origen de ‘REINICIAR’, Lizi Lay explicó que el proyecto surgió de manera orgánica, casi sin proponérselo, a partir de las canciones que ya venía trabajando: “Todo comenzó como composiciones que fueron saliendo espontáneamente al momento de elegir las canciones para ir a grabar Yuno y yo. Nos dimos cuenta que habíamos elegido un álbum en donde había una historia, un transcurso de emociones que pasas al iniciar una relación que empieza bien y que se va distorsionando. Entonces, la idea de hacer un álbum estaba ahí latente y fue un momento de transición de la oscuridad hacia la luz”.
Sobre el proceso creativo, la artista detalló que cada canción nació desde lugares distintos, lo que le dio riqueza narrativa al proyecto: “Cada canción tuvo su momento. En varias de ellas se hicieron cosas que iban saliendo dentro de mí. Por ejemplo, ‘El Día Que Rompimos’ nació un domingo viendo Instagram; vi esa frase y me dieron ganas de escribir porque es el inicio de una conversación muy dura que no a todo el mundo le cuentas”.
Además, destacó la exploración sonora como parte clave del disco: “‘Borderline’ nació cuando estaba experimentando otra manera de componer, no siempre desde el piano, sino iniciando con una batería o con un loop. Entonces, cada canción tiene un inicio distinto que me fue llevando al resultado que ahora pueden escuchar en el álbum”.
La intérprete dejó claro que ‘REINICIAR’ es un reflejo directo de su vida emocional: “Todas las canciones son anécdotas y más que anécdotas, son aprendizajes que he tenido en el camino. Quise, sin darme cuenta, hacer este recorrido de aprendizaje, de autoabrazarme también”.
En ese sentido, profundizó en el carácter introspectivo de algunas piezas: “Hay canciones que me canto a mí misma, como ‘Quiero Ser Amor’ o ‘Reiniciar’. Es una autocarta, ‘Quiero ser amor’ es el autoperdón que uno se da al entender que equivocarse está mal, pero también está bien porque aprendes y es parte de crecer”.

Influencias sonoras y construcción del universo musical
Respecto a las influencias musicales, Lizi Lay explicó que el álbum se mueve entre distintos matices del pop: “Hay una mezcla de pop alternativo y un poquito de dark pop. Bandas como The Midnight me marcaron mucho, también Carlos Sadness, y escucho mucho pop francés, entonces algunas texturas se colaron en el álbum”.
También subrayó el trabajo colaborativo en la producción: “Algunas canciones las produje yo, otras Yuno y otras las hicimos en conjunto. Él entiende perfectamente el proyecto y también aporta sus propias influencias, lo que enriquece todo el resultado”.
Sobre lo que espera provocar en la audiencia, la cantante apuntó hacia una experiencia emocional profunda: “Espero que puedan disfrutarlo, pero también que alguna canción les abrace. Me gustaría que encuentren un espacio en cada una, que entiendan que crecer duele, pero que desde ahí podemos seguir construyendo nuestros sueños”.
Y añadió una imagen muy clara de cómo imagina ese encuentro con su música: “Quisiera que lo escuchen mientras van en la carretera o con los ojos cerrados en su cuarto, con audífonos a todo volumen, y que pongan atención a las letras para encontrar un abrazo en ellas”.

Evolución personal y artística
Al comparar quién era al inicio del proyecto y quién es ahora, Lizi Lay reconoció un aprendizaje clave: “Aprendí mucho, sobre todo paciencia. También a escuchar las canciones desde un punto externo, como si no fueran mías, y entender todo el proceso que implica hacer un álbum”.
Además, habló sobre la construcción estética del disco: “Quería que este viaje de emociones existiera dentro de un universo onírico, algo dreamy y etéreo, con colores como azul, rojo y morado. Aprendí que un álbum lleva tiempo y hay que darle amor a cada canción”.
Para quienes escuchen el disco por primera vez, la artista recomendó un punto de partida específico: “Si pudieran escuchar ‘No es un goodbye’, creo que sería la canción que podría conectarles para escuchar el resto del álbum”.
Sobre cómo este proyecto define su identidad actual, fue clara al describir su esencia: “Siento que, a través del estilo sonoro con sintetizadores y pads que llevan a este universo etéreo, el álbum refleja fortaleza, dulzura, oscuridad y, sobre todo, aprendizaje”.

Lo que viene en su carrera
Finalmente, adelantó sus próximos pasos, dejando ver que esta etapa apenas comienza: “Voy a estar anunciando fechas para tocar en vivo este año y presentar el álbum. También voy a sacar una versión deluxe con cuatro tracks nuevos, además de colaboraciones y nueva música”.
Y cerró invitando a explorar más de este universo: “También pueden ver el video de ‘I love you’, que es la canción con la que lancé este álbum y tiene un video muy bonito en mi canal de YouTube”.
