El próximo 7 de mayo marca la llegada de Los Locos Nunca Mueren, el nuevo material discográfico de Chuyin. La popular botarga concedió una inédita entrevista desde el centro de rehabilitación donde permanece internado. Este espacio, lejos del ruido habitual de los escenarios, transformó su perspectiva sobre la creación musical. La pausa obligada en su rutina abrió una ventana para reflexionar sobre su trayectoria y los próximos pasos de su proyecto sonoro.
Semanas atrás, colegas y directivos del sello Street Mob Records tomaron la firme decisión de intervenir en su día a día. Mediante un comunicado público, la discográfica detalló que el artista incurrió en un consumo excesivo de alcohol y mantuvo un ritmo de fiesta constante.
Estas acciones desataron fuertes preocupaciones sobre su estado físico y el cumplimiento de sus compromisos. En consecuencia, el equipo determinó ingresarlo a un programa de recuperación con efecto inmediato. El objetivo central de la medida prioriza proteger su integridad, brindarle tratamiento adecuado y asegurar su futuro a largo plazo, alejándolo temporalmente de un entorno vertiginoso.
Durante la plática desde el encierro, Chuyin mostró una actitud positiva. Aseguró sentirse feliz por encontrar un rincón tranquilo donde logró componer con mayor claridad y enfoque. Al analizar su camino, bromeó al expresar que estrenar un álbum en este momento específico debería considerarse un delito, tomando en cuenta las múltiples etapas, altibajos y vivencias que superó recientemente.Detrás de este estreno existen más de dos años de arduo trabajo continuo en los estudios de grabación.
El proyecto Los Locos Nunca Mueren incluye un total de 16 canciones. Cuatro de estos sencillos ya circulan en las plataformas digitales, pero el artista aprovechó la oportunidad para confirmar nuevas piezas. Entre las sorpresas más esperadas figuran colaboraciones inéditas junto a los grupos Fuerza Regida y Calle 24.
Para dar tranquilidad a sus seguidores, el músico fue directo: “El disco está totalmente hecho así que los fans no deben de preocuparse”. Debido a que completó la grabación antes de ingresar al anexo, las pistas desprenden una energía total de vida nocturna y descontrol.
Sin embargo, reconoció que este aislamiento forzado marcará un evidente cambio de dirección en su futura forma de hacer canciones.
La historia de este lanzamiento trasciende la simple distribución musical. Chuyin encarna la realidad de una generación entera que vive al límite, que experimenta emociones al máximo y que rara vez pausa para comprender su propio entorno.
Inicialmente, el intérprete rechazó la ayuda. Percibía la rehabilitación como un castigo que lo separaba de su gente y de su ritmo callejero. Tiempo después, experimentó una salida bajo supervisión controlada. Afuera, el movimiento y las caras conocidas seguían intactos, pero él sintió una desconexión. Tras regresar a las instalaciones, aquella incomodidad ante lo que antes consideraba normal lo impulsó a ver los cambios de forma positiva.
El disco funciona como un espejo de esas vivencias, traduciendo en ritmos la incapacidad de explicar el vértigo de la juventud actual. Fiel a su estilo, Chuyín planea organizar una pequeña celebración para el día del estreno.
