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El rugido de un sueño: Los 29 años de lucha de Manu Bermúdez para conquistar la selva

El actor comparte su emoción por formar parte de uno de los musicales más importantes en México

Manu Bermúdez
Manu Bermúdez Manu Bermúdez

Para muchos, el éxito es una luz repentina; para Manu Bermúdez, ha sido una carrera de resistencia que ha culminado en un “sueño hecho realidad” sobre el escenario de “El Rey León” en el Teatro Telcel.

Con más de 350 funciones a sus espaldas en apenas un año, el actor abrió su corazón en una entrevista con Publimetro para revelar que estar en la producción más importante del mundo no fue un regalo, sino el fruto de un esfuerzo titánico.

29 años de lucha para un rugido eterno: La historia de amor y esfuerzo de Manu Bermúdez en la sabana

A pesar de su vasta experiencia, Manu no buscó atajos. Se presentó como “cualquier mortal” a la convocatoria abierta de Ocesa, enfrentándose a un proceso de selección agotador que duró siete meses. Tras superar ocho filtros de audiciones, donde la competencia se reducía a unos pocos elegidos, Bermúdez logró asegurar su lugar en la compañía.

Este logro tiene un significado especial: este año celebra 29 años de carrera artística. Para él, cada noche arriba del escenario es un homenaje a casi tres décadas de trabajo incansable para llegar exactamente a donde está hoy.


El peso de la corona: Sacrificio físico y mental

Interpretar la vida en la jungla exige mucho más que una buena voz. Manu describe el reto como algo “estremecedor” tanto física como mentalmente. El actor se somete a un entrenamiento riguroso de gimnasio para poder cargar un vestuario que pesa entre 11 y 12 kilos, mientras mantiene posturas en cuatro puntos durante toda la función.

“A veces el cuerpo no es suficiente... la mente debe ser bastante poderosa para ayudar a cumplir con lo demandante que es este musical”, confesó, destacando que incluso debe cargar, junto a sus compañeros, al imponente elefante que recorre el pasillo del teatro.

La risa que sana: El arte de ser un “villano” entrañable

Manu da vida a Banzai, una de las hienas, pero su versatilidad es tal que también cubre los roles de Timón y Zazu. Aunque su personaje principal es un villano, destaca la dualidad de estas criaturas: son torpes, tienen hambre y, a pesar de su maldad, el público las abraza con risas.

El mayor regalo para el actor es la conexión con la audiencia. Dado que su personaje se comunica principalmente a través de carcajadas, escuchar a los niños y adultos reír al unísono es lo que le da sentido a su trabajo. “Ver a los adultos convertirse en niños es uno de los regalos más grandes que este musical me ha dado”, afirmó con emoción.

Un ejército invisible y la magia del error

Detrás de lo que el público ve, existe un “ejército” de más de 200 personas —maquillistas, técnicos, vestuaristas y más— que trabajan cada noche para mantener vivo el ciclo de la vida. En este entorno de teatro en vivo, los accidentes son inevitables y Manu los recuerda con humor, como la vez que la lengua de su máscara de hiena se desprendió en plena función, obligándolo a actuar mientras intentaba reinsertarla en el hocico del puppet ante las risas del público.

Una invitación al corazón de la selva

Completamente enfocado en este proyecto, Manu Bermúdez no ha faltado a ninguna de las casi 370 funciones de la temporada, valorando cada día de descanso para tomar terapia y seguir adelante. El actor invita a las familias a no perderse esta experiencia inolvidable, especialmente en fechas próximas como el Día del Niño o el 10 de mayo, recordando que el teatro es un regalo que deja huella en el alma.

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