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Leyendas del futbol se suman al cine para crear “Un portero muy improbable” y visibilizar el autismo

Jorge Campos, Luis Hernández, Miguel Layún o Raúl Jiménez son algunos de los futbolistas que participaron en este largometraje dirigido por Mike R. Ortiz

Especial
Un portero muy improbable. (Especial )

El balompié en México pasó las canchas para convertirse en una herramienta de visibilidad social. En este año de intensa actividad deportiva en todo el país, surgió un proyecto cinematográfico que busca tocar las fibras más sensibles del público. “Un portero muy improbable”, con estreno para este 14 de mayo, representa una colaboración entre figuras históricas del fútbol nacional y la industria fílmica, con el objetivo primordial de poner sobre la mesa la conversación acerca del autismo y la inclusión.

En charla exclusiva con Mike R. Ortiz, director de la cinta, y Danilo Guardiola, quien asume el papel protagónico, se revelaron los pormenores de una producción que contó con el respaldo de nombres como Raúl Jiménez, Marco Fabián, Duilio Davino, Héctor Moreno, Marc Crosas y el “Ruso” Brailovsky.

La participación de estos deportistas no fue nominal; aportaron su visión para construir un relato que equilibra la emoción del deporte con una misión humana profunda.

Ortiz explicó que la génesis de esta historia surgió de la necesidad de ofrecer algo distinto en un periodo donde la atención está volcada totalmente al balón.“Quisimos hacerlo con una fórmula distinta que visibilizara temas relevantes para la sociedad, que dejara valores y que si bien la película es emocionante per sé por el tema del deporte... también las familias que puede que no sean tan deportivas, esto les entre por el corazón porque la película es sumamente emotiva”.


El reto técnico de filmar con astros del balón

Lograr que futbolistas de élite participen en un rodaje requiere una logística milimétrica. El director compartió que, aunque el acercamiento con los jugadores resultó sencillo debido a su interés en la causa social, la ejecución técnica presentó desafíos importantes.

Coordinar agendas apretadas y obtener permisos para filmar en recintos profesionales exigió un esfuerzo fuera de lo común.

“En el tema técnico de coordinar, organizar, ahí sí es todo un reto porque hay muchas restricciones... grabar en un estadio, coordinar también entrar a instalaciones de entrenamiento, todo el tema de las agendas de los futbolistas”, comentó Mike R. Ortiz durante la entrevista. El tiempo fue el principal adversario en el set, obligando al equipo a trabajar a marchas forzadas para obtener el material necesario en lapsos extremadamente cortos.

El cineasta recordó momentos críticos durante la filmación: “Nos están dando 3 horas para grabar en un estadio y en esas 3 horas tenemos que grabar 8 minutos de película. Es titánico y tiene que salir todo casi casi a la precisión... normalmente en cine por día grabas 3 minutos de película. Acá hubo momentos en que teníamos que grabar el doble o el triple de eso”. A pesar de la presión, el equipo valoró la oportunidad de trabajar en escenarios reales, lo que aporta una autenticidad única a la historia de Martín, el joven portero protagonista.

Una interpretación basada en el respeto y la conciencia

La responsabilidad de dar vida a Martín recayó en Danilo Guardiola, un joven actor de 19 años que asumió el reto con seriedad. Para interpretar a un personaje dentro del espectro autista que además destaca como un guardameta excepcional, Guardiola se sometió a un proceso de investigación y entrenamiento físico intenso. La conexión personal con el tema también jugó un papel crucial, pues su madre es maestra de educación especial.

“Hice toda la interpretación desde el respeto porque tuve que investigar para poder interpretar de mejor manera a Martín... me dejó empatía y conciencia sobre las personas que viven en el espectro”, señaló el actor. Más allá de la carga emocional, el papel exigió habilidades deportivas que Danilo no poseía inicialmente, lo que derivó en semanas de preparación en la portería para lucir como un verdadero experto bajo los tres palos.

El actor relató con humor las dificultades de su entrenamiento: “Tuve que entrenarme unas semanas para poder interpretar bien a Martín, cómo se lanza, las miradas que hace, cómo juega... Recibí un par de golpes, uno que otro balonazo, pero valió completamente la pena”. El actor destacó la importancia de que personas de su edad utilicen plataformas masivas para enviar mensajes positivos y dar voz a quienes a menudo carecen de espacios en el cine comercial.

La cinta busca transformar la percepción del espectador. Según Mike R. Ortiz, la motivación personal y familiar detrás del proyecto garantiza que la historia posea una honestidad que trascienda la pantalla. El director mencionó que la meta es que la película logre una recepción orgánica basada en su calidad humana: “Me siento satisfecho de ver la reacción de la gente que ve la película... espero que tenga visibilidad, que tenga una buena recepción orgánica, porque creo que se lo merece totalmente”.

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