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‘No dejes a los niños solos’: el terror mexicano que transforma una noche entre hermanos en una pesadilla

El elenco de ‘No dejes a los niños solos’ habló sobre los retos emocionales y técnicos detrás de esta película de terror que mezcla suspenso psicológico y fenómenos sobrenaturales

No dejes a los niños solos
No dejes a los niños solos Imagen: cortesía

El terror mexicano vuelve a la pantalla grande este 14 de mayo con ‘No dejes a los niños solos’, una nueva película dirigida por Emilio Portes, una historia que mezcla suspenso psicológico, nostalgia ochentera y tensiones familiares en una sola noche marcada por el miedo. La cinta llegará a salas de cine apostando por una propuesta que combina elementos sobrenaturales con conflictos emocionales profundamente humanos, mientras juega constantemente con la percepción del espectador sobre qué es real y qué podría ser producto del trauma.

La historia sigue a Catalina Camacho, interpretada por Ana Serradilla, una madre que se ve obligada a dejar solos a sus hijos durante la noche en la casa a la que acaban de mudarse para resolver unos documentos urgentes. Sin embargo, lo que parecía una ausencia temporal rápidamente se transforma en una experiencia aterradora cuando Emiliano y Matías —personajes interpretados por Ricardo Galina y Juan Pablo Velasco— comienzan a romper las reglas de la casa y a ponerse en situaciones cada vez más peligrosas.

A medida que la noche avanza, la tensión crece entre fenómenos extraños, secretos familiares y una atmósfera que convierte al hogar en una amenaza constante. El elenco también incluye a Jesús Zavala como Marco, en una historia que recupera el espíritu del terror clásico desde una mirada completamente mexicana.

En entrevista con Publimetro, Ana Serradilla, Jesús Zavala, Ricardo Galina, Juan Pablo Velasco y el director Emilio Portes hablaron sobre los retos emocionales de la película, el proceso de recrear los años 80, el trabajo detrás de las escenas más intensas y la manera en la que el filme busca generar conversación entre el público sobre el miedo, la salud mental y los límites entre lo sobrenatural y la realidad.


No dejes a los niños solos
No dejes a los niños solos Imagen: cortesía

El reto de interpretar el miedo y la fragilidad humana

Durante la conversación, tanto la actriz Ana Serradilla como el actor Jesús Zavala coincidieron en que uno de los mayores atractivos del proyecto fue precisamente la intensidad emocional de la historia y la posibilidad de explorar terrenos distintos dentro del terror psicológico.

Serradilla confesó que, como actriz, disfruta enfrentarse a personajes emocionalmente complejos y exigentes: “Los actores ya tenemos cierto entrenamiento para enfrentar lo que venga, y mientras más intenso es el material, más disfruto el reto. A mí me gusta sentir, desafiarme y que las cosas cuesten. Cuando llega un guion lleno de emociones y conflictos, para mí es una delicia porque justo estás esperando encontrarte con algo así”.

Por su parte, Zavala destacó que la propuesta le resultó atractiva por la manera distinta en la que aborda el suspenso y el terror: “Cuando estás acostumbrado a ciertos géneros y aparece una fórmula nueva para contar una historia de terror, inmediatamente quieres entrar al juego. También trabajar con estos dos niños fue increíble porque, además de ser muy profesionales, nos recordaron constantemente que actuar también se trata de jugar y disfrutar el proceso. Ahí estaba gran parte de la magia de la película”.

Sobre la inspiración detrás de la película, Emilio Portes explicó que el proyecto nació de recordar las travesuras y peligros que muchos niños vivieron durante esa época. “El corazón de la historia tiene que ver con esas locuras que hacíamos de niños y que ahora, cuando volteas hacia atrás, piensas: ‘de milagro no nos pasó algo terrible’. Es una película sobre sobrevivir a los años 80 y darnos cuenta de que seguimos aquí casi por accidente”.

El director también señaló que la cinta combina referencias clásicas del terror con una identidad completamente local: “La película tiene influencias de clásicos como ‘El resplandor’, pero sigue siendo una historia profundamente mexicana. Habla de una época donde los papás todavía dejaban solos a los hijos en casa y la única forma de saber si seguían bien era marcarles por teléfono”.

No dejes a los niños solos
No dejes a los niños solos Imagen: cortesía

Una historia que cuestiona la realidad y la salud mental

La película también plantea preguntas abiertas sobre el origen de los sucesos que ocurren dentro de la historia, algo que Ana Serradilla espera que genere conversación entre la audiencia: “Me gustaría que la película la viera todo tipo de público, no solamente quienes aman el terror. Creo que puede abrir un debate muy interesante sobre si lo que ocurre tiene un origen paranormal o si realmente está relacionado con la salud mental, porque ambas interpretaciones podrían ser válidas”.

El director Emilio Portes explicó que precisamente esa ambigüedad fue una de las bases narrativas más importantes del proyecto: “La película juega constantemente con la idea de si el terror viene del mundo sobrenatural o si en realidad nace de los propios personajes, de sus traumas y conflictos psicológicos. No hay respuestas incorrectas porque todo depende de cómo cada espectador interprete las pistas que dejamos a lo largo de la historia”.

No dejes a los niños solos
No dejes a los niños solos Imagen: cortesía

Revivir los años 80 desde una mirada mexicana

Otro de los elementos más importantes de la película es su ambientación en los años 80, una época que tanto elenco como director reconstruyeron desde referencias personales y familiares.

Ana Serradilla reveló que tomó inspiración directamente de su madre para construir a su personaje: “Usé muchísimo a mi mamá como referencia. Las palabras que utilizaba, cómo se vestía, cómo caminaba, cómo bailaba, el maquillaje… literalmente me la fusilé completita. Eso me ayudó muchísimo porque en esta ocasión empecé a construir el personaje desde lo exterior para después trabajar todo lo interno”.

Jesús Zavala también destacó el trabajo de reconstrucción de época y cómo el proyecto logró reflejar unos años 80 muy específicos de México: “Era muy divertido recordar qué expresiones no existían en ese entonces o cómo eran las fiestas, las bebidas, la forma de convivir. Todo estaba súper cuidado. Sentías que realmente viajabas en el tiempo y eso es de las cosas más emocionantes de esta profesión”.

Emilio Portes añadió que la intención nunca fue crear una versión caricaturizada de la década: “Queríamos mostrar unos años 80 muy mexicanos. En esa época todavía no llegaban muchas cosas del extranjero y la moda tardaba mucho más en aparecer. Por eso la película tiene una identidad muy específica y muy reconocible para quienes crecieron en esos años”.

No dejes a los niños solos
No dejes a los niños solos Imagen: cortesía

Ricardo Galina y Juan Pablo Velasco: el terror visto desde la infancia

Los actores infantiles Ricardo Galina y Juan Pablo Velasco también compartieron cómo vivieron la experiencia de participar en una película de terror.

Juan Pablo Velasco aseguró que el detrás de cámaras ayudó mucho a separar la ficción de la realidad: “A los dos nos gusta muchísimo el terror y para nosotros era un sueño participar en algo así. Además, cuando entiendes cómo funcionan las cámaras, los efectos y todos los movimientos, el miedo desaparece bastante porque tienes muy clara la diferencia entre ficción y realidad”.

Ricardo Galina coincidió con esa idea y explicó que todo quedaba dentro del set: “Las emociones sí son reales mientras grabas, pero en cuanto dicen ‘corte’, todo vuelve a la normalidad. Nunca sentí miedo de verdad”.

Sin embargo, Juan Pablo confesó que hubo una escena que sí logró incomodarlo genuinamente: “La única parte que realmente me dio miedo fue trabajar con un perro porque les tengo muchísimo miedo. Esa sí fue una escena complicada para mí”.

No dejes a los niños solos
No dejes a los niños solos Imagen: cortesía

Las escenas más difíciles del rodaje

Tanto el elenco adulto como los actores infantiles coincidieron en que la secuencia final fue una de las más demandantes de toda la producción.

Ana Serradilla explicó que la complejidad técnica hizo que la escena tuviera que repetirse numerosas veces: “El final fue agotador porque todo tenía que salir de forma milimétrica. Fue la escena que más trabajo nos costó, pero también una de las que más satisfechos nos dejó”.

Ricardo Galina recordó especialmente el desgaste emocional y físico de esas jornadas: “La última escena fue muy complicada porque era larguísima y estuvimos grabando durante horas. Ya estábamos cansados y nos explotaba la cabeza, pero al final quedó increíble”.

Juan Pablo Velasco añadió que grabar dentro de una casa llena de cristales complicó todavía más el trabajo técnico: “Las cámaras se reflejaban por todos lados y eso hacía todo mucho más difícil. Además hubo escenas muy complejas, como una con un perro o una donde tuve que aprender a prender cerillos”.

No dejes a los niños solos
No dejes a los niños solos Imagen: cortesía

El elenco invita al público a dejarse llevar por el miedo

Finalmente, los jóvenes actores adelantaron que la película mezcla distintos tonos emocionales y recomendaron verla completamente inmersos en la experiencia cinematográfica.

Ricardo Galina aseguró que el público encontrará mucho más que sustos: “Es una película que tiene humor, tensión, terror y momentos muy divertidos. La gente se la va a pasar muy bien”.

Mientras que Juan Pablo Velasco concluyó con una invitación directa para la audiencia: “Que preparen sus palomitas y se dejen llevar porque es una película que realmente los va a enganchar. Hay que vivirla en el cine”.

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No dejes a los niños solos Imagen: cortesía

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