En la cultura mexicana, sentarse a la mesa para compartir unos tacos representa un ritual de comunión y honestidad. Para Chuyin, el integrante de Street Mob Records, este acto no solo calmó su hambre durante su reciente visita a la Ciudad de México, sino que sirvió como el escenario perfecto para relatar la esencia de su primer material discográfico.
Entre el aroma del pastor negro y el picante de las salsas, el cantante demostró que su ascenso en las listas de popularidad no es obra de la casualidad, sino de una visión clara que hoy lo coloca en el Top 3 Album Debut Global con su disco titulado “Los locos nunca mueren”.
Para Chuyin, un taco de pastor sin piña simplemente no existe. Esa misma firmeza la traslada a su propuesta musical, donde la autenticidad dicta cada rima. Su llegada al tercer puesto global de estrenos lo tomó por sorpresa, aunque el proyecto llevó un proceso de maduración de aproximadamente dos años.
Ante este logro, el artista expresó con sencillez: “Número tres global. Gracias a toda la gente. Todo a su tiempo, pero ya lo tenía armado desde hace un ratito y quería que saliera en el momento perfecto”.
Este tiempo de espera permitió que cada una de las 16 piezas que componen el álbum tuviera el sello exacto de lo que él define como su identidad actual.
El disco funciona como una presentación oficial ante un público que ya lo conocía por sus excentricidades en redes sociales, pero que poco sabía de sus fibras más sensibles.
Aunque muchos lo ubican por su energía “fiestera”, Chuyin decidió incluir temas que exploran la vulnerabilidad y el desamor, como es el caso de su canción favorita, “Sana Sana”.
“Mi meta era enseñarle al mundo que Chuyin no solamente es fiestero, que cada uno tiene una morrita por ahí que extraña. Cada uno tiene su toque, su corazón amarrado”, confesó mientras probaba las especialidades de la casa.

Para él, la música es el refugio de aquello que el hombre no se atreve a decir en voz alta: “Siento que todo hombre extraña una mujer que no quiera admitir y por eso existe la música”.
La trayectoria de Chuyin dentro del género regional y los corridos contemporáneos se nutrió de la influencia de figuras que hoy considera colegas y amigos. Mencionó con respeto a pioneros como Natanael Cano y a innovadores como Fuerza Regida y Diego de Calle 24.
“Todos ellos hicieron su parte para que yo pueda entrar al género y hacer mi fiesta. Si no fuera por ellos todo ese grupo combinado evolucionando la música, siento que tal vez yo no existiera”, reflexionó con honestidad sobre el camino pavimentado por otros.
Un pilar fundamental en este proceso fue Jesús Ortiz Paz, líder de Fuerza Regida y cabeza de su sello discográfico, a quien Chuyin describe como un maestro y un visionario que no conoce la palabra “no”.

La relación entre ambos trascendió lo laboral, convirtiéndose en un aprendizaje constante sobre la tenacidad. Según el cantante, Ortiz Paz se aferró a sus ideas y le dio vida a este proyecto cuando apenas era una meta lejana. “Él tiene metas y las cumple porque no va a parar hasta que la cumpla. Viéndolo a él trabajar me enseñó mucho”.
El álbum también incluye colaboraciones estratégicas que nacieron de la convivencia genuina, como la realizada con Luis R Conriquez. Chuyin recordó que antes de entrar al estudio, primero se hicieron amigos y compartieron momentos fuera de los reflectores. Fue esa confianza la que permitió que, al mostrarle un tema, Conriquez se identificara de inmediato.
El respeto hacia sus compañeros es evidente, calificando a Conriquez como una inspiración y un referente del nuevo regional que posee el talento para convertir en éxito cualquier decisión creativa que tome.
A pesar del éxito y los lujos que suelen rodear a los artistas de su nivel, Chuyin mantiene los pies en la tierra, o como él dice, prefiere andar “tranquilón” y humilde cuando camina por las calles.

Se define como un hombre “chambeador” que nunca permitió que le faltara nada porque siempre buscó la forma de salir adelante por su cuenta. Esta ética de trabajo la traslada a su mensaje para la juventud y para quienes ven en el arte una forma de vida. Su consejo es tajante: “Uno tiene que creer en uno mismo antes de que nadie crea en ti. Y si tú no crees en ti mismo, nunca se va a lograr nada”.
La lírica de Chuyin no intenta maquillar la realidad. A diferencia de otros exponentes que solo muestran el lado brillante del exceso, él se asegura de narrar las consecuencias. En temas como “Paniki” o “Rehabilitado”, habla sobre las golpizas de la vida y las estancias en centros de rehabilitación.

“Para mí es importante cantarle al público que no todo es oro, no más porque brilla es oro. Chuyin va a cantar la realidad”. Este compromiso con la verdad es lo que generó una conexión tan fuerte con sus seguidores, especialmente en México, país que considera su base principal de fans y donde planea realizar una gira extensa.
El futuro para Chuyin se ve lleno de escenarios, sin importar el tamaño de la audiencia. Su meta para este año es conocer a su público cara a cara, recorriendo cada ciudad posible de México. Quiere que la gente lo vea tal cual es, sin misticismos ni máscaras, pues asegura que cada vez que alguien escucha sus canciones, está conociendo a su “compa Chuyin”.
La filosofía que da nombre a su disco resume su voluntad inquebrantable de seguir adelante a pesar de los errores o las locuras del pasado, porque, en sus propias palabras, “los locos nunca mueren”.
