La espera ha terminado para los fanáticos de Rosario Tijeras. Este miércoles 10 de junio, la plataforma de Netflix estrena la quinta temporada de una de las sagas más exitosas y duraderas de la televisión contemporánea, bajo la producción de Sony Pictures Television. Tras el tiempo de ausencia, la historia regresa con una propuesta visual y narrativa renovada, buscando reafirmar su lugar como la serie de acción líder en el mercado hispano.
Con una trayectoria que ya supera la década al aire, esta producción ha logrado lo que pocas: mantener un vínculo inquebrantable con su audiencia a través de los años. En esta nueva entrega, la trama se torna más personal y cruda que nunca al presentar un conflicto de sangre, donde Rosario deberá enfrentar a su propia hija, Rubí, quien no la reconoce como madre y se convierte en su rival más peligrosa.
Pero el reto no es solo actoral; en esta temporada, Bárbara de Regil trasciende su papel protagónico para fungir también como productora ejecutiva, involucrándose directamente en el guion, la dirección creativa y el diseño de las intensas secuencias de combate.
Publimetro platicó con la actriz sobre el peso de cargar con este legado y su evolución personal a la par de la serie. Bárbara nos comparte detalles sobre su arduo entrenamiento y el impacto emocional que conlleva interpretar a una mujer tan resiliente.
Bárbara de Regil vuelve a encarnar a Rosario Tijeras
Tras una década interpretando a uno de los personajes más icónicos de la televisión contemporánea, Bárbara de Regil se consolida no solo como la protagonista, sino como una pieza fundamental en la evolución de Rosario Tijeras. Con la llegada de la quinta temporada, la actriz asume un rol más activo como productora, una transición que describe como un proceso natural dado su profundo conocimiento de la historia.
La nueva entrega plantea uno de los retos más duros para la protagonista: una guerra contra su propia hija, Rubí. Bárbara describe este conflicto como algo “muy fuerte”, ya que Rosario se encuentra peleando contra alguien a quien no desea dañar. “Es muy fuerte que para Rubí, Rosario no sea su mamá, pero para Rosario sí”, comenta sobre este choque generacional y emocional que define el tono de la temporada.
A pesar de que Bárbara está profundamente involucrada en los guiones, admite que la esencia del personaje aún logra asombrarla. “Lo que me impacta en Rosario es que perdone cosas que yo no”, confiesa la actriz, destacando la nobleza de su alter ego. “Le hacen cosas que no puedo creer que perdone y lo hace porque Rosario cree en el perdón. Eso es lo más bonito de ella. Me impacta”, añade.
Para Bárbara, su involucramiento en la narrativa no es algo nuevo, pues asegura que ha aportado ideas desde el inicio de la serie. “En la temporada uno, por ejemplo, Rosario llevaba a su mamá y yo quité eso porque aquí en México eso no nos gusta”, explica la actriz sobre su interés en humanizar al personaje. Para ella, era vital que Rosario amara y respetara a su madre desde el principio, ya que considera que “la mamá es la mamá”, un cambio que buscaba generar una conexión emocional inmediata con el público.
Esa misma intuición creativa la llevó a proponer cambios en la cuarta temporada, cuando el guion sugería que Rosario se dedicaría únicamente al estilismo. “Les dije: ¿por qué no le metemos unas peleas clandestinas para tener tantita acción?”, recuerda, subrayando que su prioridad es que la gente vea a “Rosario en acción”, pues nadie conoce las expectativas de la audiencia mejor que ella.

Entrenamiento al límite de el “Batman mexicano”
El compromiso de De Regil con el papel va mucho más allá de lo interpretativo. La actriz se ha preparado físicamente con artes marciales y Jiu-jitsu para realizar sus propias escenas de acción. “Yo hago las escenas de acción porque creo que el público merece ver a Rosario peleando”, afirma con determinación
Este nivel de entrega física requiere un entrenamiento exhaustivo que incluye ejercicios de flexibilidad “dolorosísimos”, pero necesarios para “llenar las expectativas” de un público que devora cada temporada en un solo fin de semana. Debido a esta fuerza y resiliencia, Bárbara no duda en comparar al personaje con los grandes héroes del cómic: “Rosario es una heroína, es como un Batman. Puedes hacer muchas temporadas porque siempre hay una situación diferente. Me encanta ser ese Batman mexicano”.
Interpretar a un personaje tan intenso requiere un nivel de entrega que, según Bárbara, llega a borrar su propia identidad durante el rodaje. “Cuando estoy filmando Rosario, se me olvida quién soy. Se me olvida que tengo a Mar, que tengo a Fer”, revela la actriz. Esta inmersión total es necesaria para lograr el realismo que el público busca: “Se nota en la vena. Y eso es lo que la gente agradece”.
Sin embargo, ese compromiso emocional tiene repercusiones físicas inmediatas. “Termino una escena y a veces me duele el estómago del coraje o lloro y termino de llorar y se me antoja una pizza como si hubiera llorado en la vida real”, explica sobre el desgaste que sufre. Para mitigar este impacto y cuidarse a sí misma, Bárbara ha tenido que aprender a dialogar con su propio organismo al terminar de grabar. “Trato de cuidarme hablándole a mi cuerpo y digo: no, esto no fue real, esto es una actuación tranquila... porque si no, de otra manera, gritaría falso”

La inspiración y el legado más allá de la pantalla
Al reflexionar sobre qué es lo que mantiene el vínculo con la audiencia después de tanto tiempo, De Regil identifica varios factores clave, empezando por la falta de referentes similares en la industria nacional. “No hay series de acción en México, es más bien comedia romántica”, señala, destacando que es aún más inusual ver a una mujer protagonista con tal nivel de fuerza.
Sin embargo, el secreto reside en la personalidad del personaje. “A la gente le gusta mucho que Rosario es un ave fénix”, comenta Bárbara, explicando que sus seguidoras se sienten fuertes al identificarse con ella en su vida diaria. Además, su autenticidad juega un papel crucial: “A la gente le gusta ver cómo es frontal, directa... a Rosario no le interesa si te cae bien o no, te va a decir las cosas de frente”.
El impacto de Rosario Tijeras ha trascendido la ficción, convirtiéndose en un símbolo de empoderamiento. De Regil celebra que sus seguidoras busquen inspiración en una “mujer fuerte” y no en una “princesa delicada”. El fenómeno es tal que incluso ha visto a fans tatuarse el nombre del personaje, algo que describe como “hermoso”.

Bárbara de Regil se abre paso en la dirección
Mirando hacia el futuro, Bárbara tiene claro que su carrera no se detiene en la actuación. “Me apasiona muchísimo más la dirección que la actuación”, revela, asegurando que pronto la veremos detrás de cámaras. Su enfoque hoy es el crecimiento profesional, una decisión tan firme que incluso la llevó a optar por no tener más hijos para dedicar todo su tiempo a actuar, dirigir y producir.
Finalmente, la actriz reconoce que, aunque ha explorado la comedia y el drama de época para evitar ser encasillada, Rosario sigue siendo su “escalón de oro”. “Yo nací para entretener a la gente, para dejar una huella bonita”, concluye Bárbara, prometiendo seguir dando su “corazón completo” mientras el cuerpo se lo permita.

