El caso de Paco Stanley volvió al centro de la conversación pública tras el estreno del documental Testigos: La verdad tiene voz, una producción que promete aportar nuevos testimonios sobre el crimen ocurrido en 1999 y que ahora pone sobre la mesa una versión distinta sobre quién habría ordenado el asesinato del conductor.
La revelación más fuerte del audiovisual gira alrededor de un testimonio que, según los realizadores, proviene de un exagente judicial de Jalisco bajo protección de autoridades de Estados Unidos. En el documental, ese testigo sostiene que el narcotraficante conocido como El Azul, identificado como Juan José Esparragoza Moreno, habría sido quien dio la orden de ejecutar a Stanley.
La producción plantea que la ejecución habría estado relacionada con supuestas deudas económicas que el conductor no pudo cubrir.
Durante mucho tiempo, una de las hipótesis más repetidas apuntaba hacia Amado Carrillo Fuentes, conocido como El Señor de los Cielos. Sin embargo, el nuevo documental desplaza esa línea y coloca en el centro a El Azul, a partir de los testimonios que integran la investigación audiovisual.
La afirmación, sin embargo, aparece dentro del terreno del testimonio documental y no como una resolución judicial firme.
Mario Bezares pide que los testimonios lleguen a la fiscalía
La repercusión del documental fue inmediata. Mario Bezares, quien pasó más de un año en prisión preventiva antes de ser absuelto por falta de pruebas, reaccionó públicamente al estreno y pidió que, si lo que se presenta en pantalla es real, el material sea llevado formalmente a la fiscalía.
Bezares dijo a ‘Ventaneando’ que espera que las declaraciones contenidas en la producción sean “pruebas fehacientes” y que ayuden a esclarecer un caso que, a casi tres décadas del crimen, continúa abierto y sin una sentencia firme contra un autor intelectual.
El caso de Paco Stanley
El asesinato de Paco Stanley ocurrió el 7 de junio de 1999 afuera del restaurante El Charco de las Ranas, en la Ciudad de México. Aunque el crimen marcó a toda una generación y provocó una investigación de alto perfil, ninguna autoridad logró cerrar definitivamente la discusión sobre quién ordenó el ataque.
Por ello, el documental no solo reavivó el interés del público, sino también el debate sobre si estos testimonios podrían impulsar una revisión formal del expediente. Hasta ahora, lo que existe es una nueva narrativa documental que ha generado fuerte eco mediático, pero no una resolución judicial que confirme esa versión.
