La Minerva se levantó orgullosa para recibir a miles de visitantes que llegaron desde distintos puntos de Jalisco, México y otros países con una sola misión: ser parte de una noche histórica. El primer concierto gratuito de Maná en Guadalajara, realizado en el marco del Mundial 2026, terminó por convertirse en una auténtica fiesta multitudinaria que reunió a 170 mil personas alrededor de la emblemática glorieta.
Desde muy temprano, las avenidas Vallarta y López Mateos comenzaron a poblarse de familias enteras. Niños, jóvenes y adultos se instalaron bajo el sol para asegurar un lugar privilegiado. La ciudad respiraba ambiente mundialista, pero por unas horas el futbol cedió su protagonismo a la banda que nació en esta tierra y que regresó para demostrar que sigue siendo una de las más queridas del rock en español.
Había aficionados con camisetas de la Selección Mexicana y turistas sorprendidos por el ambiente. También aparecieron carteles con frases tomadas de sus canciones: “Déjame entrar”, “Palabras”, “Hoy te voy a besar de los pies a la cabeza” y “Ángel de amor”, mensajes que se elevaron entre la multitud como una declaración de amor a la agrupación.


A las nueve de la noche, puntuales, las luces se encendieron y un rugido se escuchó alrededor de La Minerva. Miles de gargantas comenzaron a cantar desde el primer acorde. El arranque llegó con “Déjame Entrar”, seguido por “Señal”, “Pies a Cabeza”, “Ángel de Amor” y “Labios Compartidos”, una seguidilla que puso a cantar a todos desde el inicio.
La banda continuó con “Mi Religión”, “Cuando los Ángeles Lloran”, “Mariposa Traicionera”, “Corazón Espinado”, “Me Vale” y uno de los momentos más emotivos con “Clavado en un Bar”. Después vino el solo de batería de Alex González.
La recta final fue una explosión de nostalgia con “Bendita tu Luz”, “Cómo Te Deseo”, “En el Muelle de San Blas”, “Rayando el Sol” y el cierre con “Oye Mi Amor”, que convirtió a Guadalajara en un inmenso coro.


Pero no todo fueron canciones. Entre tema y tema, Fher Olvera aprovechó el escenario para mandar un mensaje contra la violencia hacia las mujeres, el odio y la intolerancia. El cantante llamó a practicar la empatía y el amor hacia los demás, mientras que Alex González respondió a quienes durante años han criticado a la agrupación.
“Nos han tirado durante décadas, pero aquí seguimos y ustedes son la prueba”, pareció resumir el baterista con el respaldo de una multitud entregada.


Las luces de los celulares iluminaron la noche y por momentos La Minerva pareció un estadio al aire libre. El Mundial le regaló una postal especial a Guadalajara, pero fue Maná quien terminó robándose el corazón de la ciudad.
El saldo fue de 22 atenciones prehospitalarias, tres traslados por sospecha de infarto y el rescate de una persona que sufrió una lesión leve luego de que uno de sus pies quedara atorado en una alcantarilla. A pesar de ello, el operativo permitió que la fiesta transcurriera sin incidentes mayores.
La banda tapatía no solo ofreció un concierto. Escribió una nueva página en la historia de Guadalajara. Porque si alguna vez existió una duda sobre si Maná era profeta en su tierra, 170 mil voces reunidas alrededor de La Minerva se encargaron de responderla con un solo grito: “¡Viva Maná!”.


