Después de reconstruir la memoria en ‘Memento’, doblar el tiempo en ‘Interstellar’, convertir una evacuación militar en un puzle narrativo con ‘Dunkerque’ y transformar tres horas de conversaciones sobre física nuclear en el mayor fenómeno cinematográfico de 2023 con ‘Oppenheimer’, el cineasta británico Christopher Nolan ha decidido enfrentarse a una historia que lleva casi tres mil años resistiéndose a todas las adaptaciones en su cinta ‘La Odisea’.
Para Nolan, Homero representa el origen de casi todos los relatos que el cine cuenta. Aventuras, guerras, monstruos, dioses, regreso al hogar, culpa, identidad y supervivencia. Antes de cualquier estrella de Hollywood, el mundo ya tenía a Odiseo.
“Lo único que puedes hacer es honrar el texto original adaptándolo de la forma más sincera posible”, explicó el director durante la presentación internacional de ‘La Odisea’, acompañado por Matt Damon, Tom Holland, Robert Pattinson y la productora Emma Thomas.
Las críticas contra Nolan comenzaron mucho antes del primer tráiler. Algunos aficionados rechazaron que los personajes hablaran con acentos estadounidenses o británicos contemporáneos en lugar de adoptar un tono solemne asociado al mundo clásico. Otros dirigieron sus ataques contra determinadas decisiones de reparto.
“Pasé 10 años de mi vida con ‘Batman’ escuchando críticas”, recordó el realizador. “Cuando acepté dirigir Batman Begins, el personaje llevaba más de seis décadas formando parte del imaginario popular. Cada lector tenía su propia versión del héroe. Aprendí que no puedes hacer una película pensando en las expectativas. Sólo puedes intentar hacer la mejor versión posible desde tu perspectiva”. Nolan evitó establecer paralelismos directos, pero la conclusión es la misma. “Esto es una adaptación. No he tratado de reproducir literalmente una obra, sino volver a interpretarla”, aseveró.
Su decisión de utilizar un lenguaje contemporáneo responde precisamente a esa filosofía. Para el director, el verdadero Homero era un narrador popular. “Cuando lees el poema descubres algo muy terrenal, muy directo y muy accesible”, explicó. “Quería eliminar la idea de que el mundo antiguo debe sonar distante solo porque es antiguo”.

La historia debía sentirse
Ese principio atraviesa también toda la producción. Si la historia debía sentirse de forma física y el rodaje también tenía que serlo.
Durante 91 días, el equipo recorrió Marruecos, Grecia, Italia, Islandia, Escocia y Estados Unidos. Nolan grabó íntegramente en película IMAX, utilizando más de dos millones de pies de negativos y renunciando, siempre que era posible, a decorados virtuales.
El presupuesto, cercano a los 250 millones de dólares, convierte a La Odisea en la producción más ambiciosa de toda su carrera. Lejos de considerar ese despliegue una carga, o una odisea, el director lo entiende como parte de su método. “Cambiar continuamente de un país a otro mantiene despierto al equipo. Es un impulso constante por mejorar lo que ya hemos hecho. Fue un acierto porque mantenía la energía del grupo”.
Los actores alucinaron con Nolan
La película está protagonizada por Matt Damon en el papel de Ulises/Odiseo, rey de Ítaca, en su viaje de regreso a casa tras la victoria griega en la guerra de Troya. Además de Damon, el reparto cuenta con Tom Holland, Anne Hathaway, Robert Pattinson, Zendaya, Charlize Theron y John Leguizamo.
Damon, que interpreta a Odiseo, resume su sensación. “Después de más de tres décadas de carrera nunca había participado en una película semejante. Era mi oportunidad de hacer una película de David Lean”, afirmó en referencia al director del filme Lawrence de Arabia. Rodar con Nolan, añadió, es “como surfear una ola gigante donde la potencia del agua se multiplica de forma exponencial”.
Tom Holland descubrió esa dimensión desde su primer día de rodaje en Marruecos. “Recuerdo cruzar una duna y sentir que no estaba entrando en un plató, sino viajando atrás en el tiempo”. El actor británico, curtido durante una década en las superproducciones de Marvel, define la experiencia como “una carta de amor al cine”. Y resume la exigencia del proyecto asegurando “la presión es un privilegio, pero cuando tienes un director que siempre está fresco aunque no duerma o no coma, quieres dar el triple”.
Para Robert Pattinson esta no era su primera vez con Nolan. Ya había coincidido con él en Tenet, “pero puedo asegurarte que La Odisea es probablemente la película más grande jamás realizada en la historia del cine”. La afirmación puede parecer exagerada, pero describe bien el espacio que ocupa Nolan dentro de Hollywood. Mientras gran parte de la industria sustituye escenarios reales por pantallas LED y efectos digitales, él continúa trasladando equipos enteros de un continente a otro para capturar una luz o una textura.
Hacer historia con la taquilla
Después del éxito histórico de Oppenheimer, que rozó los mil millones de dólares de recaudación y conquistó siete premios Oscar, Universal concedió a Nolan carta blanca y libertad creativa. Una apuesta que ya tiene su recompensa. En sus dos semanas de estreno lidera la taquilla a nivel mundial con una recaudación de 639 millones de dólares, camino de convertirse en la cinta más taquillera del cineasta.
El desglose de los 639 millones de dólares de recaudación, se divide en un 286,3 millones de dólares en Estados Unidos y Canadá, mientras que en el resto del mundo obtuvo un US$353,2 millones. La Odisea proyecta que superará los mil millones de dólares recaudados por El Caballero Oscuro en 2012.
Odiseo tardó diez años en regresar a Ítaca. Nolan ha necesitado algo menos en hacer regresar a la audiencia a los cines. El destino de ambos, al fin y al cabo, nunca ha sido llegar a puerto, sino demostrar que todavía merece la pena emprender la travesía.

