Guanajuato

León, 450 años de historia: identidad, trabajo, resistencia y libertad

A 450 años de su fundación, el cronista vitalicio de la ciudad Luis Alegre cuenta cómo León pasó de ciudad agrícola a polo industrial y de su identidad solidaria y honrar la libertad

Luis Alegre Vega, cronista de León, habla sobre la historia y el carácter de la ciudad en su 450 aniversario
Historia. Luis Alegre Vega, cronista de León, habla sobre la historia y el carácter de la ciudad en su 450 aniversario.

En el marco de los 450 años de la fundación de León, a celebrarse este 20 de enero, Publimetro conversó con Luis Alegre Vega, cronista de la ciudad, para entender qué hace a León ser León, cuáles han sido los momentos que marcaron su historia y qué valores han definido su identidad a lo largo de los siglos.

Desde su origen como ciudad estratégica hasta su transformación en un polo industrial y comercial, pasando por tragedias, reconstrucciones y celebraciones colectivas como la Feria de León, Alegre Vega reflexiona sobre una ciudad que se ha construido desde la resistencia, el trabajo y la solidaridad.

Publimetro (P).— En estos 450 años de la fundación, ¿qué hace a León ser León y no otra ciudad?

Luis Alegre (LA).— León tiene algo muy curioso: su destino está escrito incluso antes de nacer. Desde su origen se determinó dónde se iba a fundar, cómo se iba a llamar y, sobre todo, para qué iba a servir. Eso es algo muy valioso, porque no todas las ciudades nacen con esa claridad.


El virrey, en ese momento, tuvo la visión de concebirla como una ciudad estratégica, como una frontera frente a la nación chichimeca y dentro de lo que pretendía ser el virreinato de Nueva Galicia. La pensó como un punto clave, no como un asentamiento más.

Esa visión inicial nos dio una posición estratégica que se mantiene hasta la fecha. Desde el primer día, León fue una ciudad que sabía dónde iba a estar, cómo iba a crecer y qué papel iba a jugar en la región. Eso nos distingue desde el origen.

P.— ¿Cuáles considera que han sido los momentos clave que marcaron la historia de León?

LA.— Hay muchos, pero hay algunos que son fundamentales. Uno de ellos es la gran inundación de 1888. Más que la desgracia en sí, lo que realmente marcó a la ciudad fue la respuesta de la gente.

La respuesta fue de solidaridad, de generosidad y de visión para salir adelante. No se trató únicamente de reconstruir lo material, sino de levantar el ánimo, de recuperar la dignidad de las personas. Esa capacidad de levantarse es muy leonesa.

Otro momento clave es la llegada del ferrocarril. El más importante para mí. Eso transformó por completo a León. Pasamos de ser una ciudad principalmente agrícola a convertirnos en una ciudad industrial y comercial. Ese cambio redefinió nuestra identidad.

P.— ¿Cómo se dio ese paso de una ciudad agrícola a una ciudad industrial y comercial?

LA.— Es natural que una ciudad tenga un enfoque agrícola por su entorno, por su historia y por sus recursos. Eso era lo lógico. Pero en León ocurrió algo más: hubo visión.

Se supo aprovechar la mano de obra, el ganado, los recursos, pero sobre todo la capacidad de trabajo de la gente. Aquí el trabajo no es solamente una actividad económica, es una forma de vincularse con la comunidad.

El trabajo le da sentido a la vida de muchas personas, crea identidad. Y eso marcó una gran diferencia: lo que se perdió, lo que se ganó, lo que se volvió a levantar. León se construyó a partir de ese proceso.

P.— La Feria de León cumple 150 años. ¿Qué representa este evento para la ciudad?

LA.— La feria pudo haberse quedado como una simple celebración, como una fiesta más, pero se convirtió en algo mucho más profundo: en un evento de identidad colectiva.

Tiene que ver con la idea de reunirnos, de volver a vernos, de reconocernos como comunidad. No se trata solo de los conciertos, de los juegos o de los espectáculos.

Lo más importante es esa sensación de volver a encontrarnos, de sabernos parte de algo más grande. En la feria nos volvemos a ver como familia, como ciudad, como iguales.

P.— La Cámara de la Industria del Calzado está por cumplir 100 años. ¿Qué dice eso del carácter de León?

LA.— Dice muchísimo. Habla de la capacidad de emprender, de insistir, de no rendirse.

En León no hay zapatero que no haya caído alguna vez. Pero tampoco hay zapatero que no se haya vuelto a levantar. Esa es una de nuestras grandes características.

Ese espíritu de resiliencia, de volver a empezar, de aprender del error, es parte de nuestra identidad. No es solo hacer zapatos: es una manera de ver la vida.

P.— Para cerrar, ¿qué deberían saber los jóvenes sobre su ciudad?

LA.— Que lo que más amamos y lo que más necesitamos es la libertad. Libertad para pensar distinto, para crear, para equivocarnos, para ser diferentes. Esa libertad no nos divide, al contrario: nos une. Nos unen valores muy claros: la generosidad, la solidaridad, la visión de futuro y el trabajo como fuerza de identidad. Eso es León. Eso es lo que nos ha mantenido vivos durante 450 años.

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