Pocas voces han cruzado fronteras, épocas y generaciones como la de José Alfredo Jiménez, y este 2026 su legado vuelve a cantar fuerte desde Europa. En el marco de la Feria Internacional de Turismo (FITUR), donde México participa como País Socio, el Gobierno del Estado de Guanajuato inauguró en Madrid la exposición “…pero sigo siendo el Rey”, un homenaje por el centenario del nacimiento del máximo exponente de la música ranchera.
La muestra se presenta en el Instituto Cultural de México en España (ICME), del 20 de enero al 13 de febrero, y propone un recorrido íntimo por la vida y obra del compositor guanajuatense a través de afiches originales, fotografías, documentos históricos y objetos de memorabilia que dan cuenta de su impacto en la música popular de México y el mundo.
Uno de los ejes más llamativos de la exposición es la inclusión de una pieza de pintura metamórfica del artista guanajuatense Octavio Ocampo, originario de Celaya. Este estilo surrealista, caracterizado por la superposición de imágenes que se transforman según la distancia y la mirada del espectador, dialoga con la profundidad emocional de las canciones de José Alfredo: múltiples lecturas, contradicciones humanas y una carga simbólica que va más allá de lo evidente.
Durante el recorrido inaugural, Paloma Jiménez, hija del cantautor, acompañó a autoridades, invitados especiales y público asistente, aportando un tono íntimo a la exposición. Su presencia subrayó que este homenaje no sólo es institucional, sino también familiar y emocional: una memoria viva que sigue conectando con nuevas generaciones.
La exposición no sólo celebra a un ícono musical, sino que proyecta a Guanajuato como un territorio de memoria, identidad y potencia cultural, donde la tradición también es motor económico y herramienta de diplomacia cultural. En el contexto de FITUR, la muestra se convierte en una ventana para posicionar a México no sólo como destino turístico, sino como una nación que exporta arte, historia y emociones.
“…pero sigo siendo el Rey” confirma que José Alfredo Jiménez no pertenece al pasado: su voz sigue presente en cada canción que se canta, en cada historia que se recuerda y en cada espacio donde México se presenta al mundo con orgullo.
