Guanajuato

Honran heridas con oro: explican técnica japonesa Kintsugi en la Biblioteca Estatal de Guanajuato

La charla “Kintsugi: Sanando heridas, reconstruyendo vidas” abordó la técnica que repara cerámica rota resaltando sus grietas como símbolo de dignidad

El kintsugi resalta con oro las grietas de la cerámica como símbolo de resiliencia.
Heridas. El kintsugi resalta con oro las grietas de la cerámica como símbolo de resiliencia

El kintsugi es una técnica tradicional japonesa de restauración que consiste en reparar objetos de cerámica rotos utilizando un adhesivo natural (urushi) mezclado con polvo de oro, plata o platino, de modo que las fracturas queden visibles y resaltadas como parte del diseño final.

A diferencia de otros métodos de reparación que buscan disimular el daño, el kintsugi parte de la idea de que las grietas forman parte de la historia del objeto y pueden convertirse en un elemento estético y simbólico.

Bajo esta explicación técnica se desarrolló la charla “Kintsugi: Sanando heridas, reconstruyendo vidas”, realizada en el marco de Martes de la UNAM en la Biblioteca, donde el Dr. Juan Pablo Naoshi Morikawa Yáñez detalló el proceso artesanal y su trasfondo filosófico.

El encuentro formó parte del programa cultural impulsado por la Universidad Nacional Autónoma de México, que promueve espacios de diálogo y reflexión.


Durante la sesión se explicó que el procedimiento puede tardar semanas, ya que el secado del barniz natural requiere tiempo y precisión. El resultado es una pieza única, donde las líneas doradas no ocultan la ruptura, sino que la transforman en un rasgo distintivo.

Organizadores agradecieron la participación del público y destacaron que comprender la técnica permite valorar tanto su dimensión artística como su significado cultural.

Sanar, conectar y reconstruir: la resiliencia como proceso

Desde una mirada psicológica, el Dr. Juan Pablo Naoshi Morikawa Yáñez explicó que el kintsugi no es solo una técnica artística, sino una forma de entender la resiliencia. Cada grieta —dijo— no habla de falla, sino de historia; no solo de lo que se rompió, sino de lo que se vivió y de lo que aún puede reconstruirse.

Expuso que la resiliencia implica tres momentos: sanar, reconocer la herida sin negarla; conectar, integrar la experiencia a nuestra historia; y reconstruir, resignificar lo vivido sin borrar la reparación. “Cuando sanamos, podemos conectar; cuando conectamos, podemos reconstruir”, sintetizó.

El especialista invitó a reflexionar: si nuestras grietas fueran de oro, ¿qué parte de nosotros empezaría a brillar?

Lo Último