Con una inversión de 3.9 millones de pesos, el municipio intervino el preescolar María Luisa Diosdado con obras que van desde barda perimetral y muro de contención, hasta mejoras eléctricas, drenaje pluvial e iluminación.
El objetivo: evitar encharcamientos, accidentes y accesos inseguros en un plantel donde estudian más de 315 niñas y niños.
La apuesta por infraestructura educativa en León se está concentrando en un punto clave: reducir riesgos dentro de las escuela.
“Gracias a los regidores que me apoyan desde el presupuesto porque priorizamos la educación, porque sabemos que es sembrar, porque sabemos que es poderle apostar al presente y al futuro, porque si ellos tienen una mejor educación van a tener una mejor calidad de vida y por eso le seguimos apostando a la educación”
— Alejandra Gutiérrez, alcaldesa de León
Una tendencia: proteger la escuela
La obra forma parte de una estrategia más amplia donde el municipio ha construido más de 40 bardas perimetrales en planteles educativos, dentro de una bolsa acumulada de 488 millones de pesos en infraestructura educativa.
El patrón es claro: la inversión ya no sólo busca ampliar cobertura, sino proteger entornos escolares.
Del concreto al código
En paralelo, la estrategia educativa suma un componente tecnológico.
El programa Kubo, basado en robótica educativa, ya alcanza a más de 30 mil estudiantes de preescolar en 330 planteles, con un modelo de aprendizaje que introduce programación desde edades tempranas mediante juego.
Lo que cambia
Más allá del discurso, el cambio es tangible:
Escuelas con menos riesgos físicos, espacios más funcionales y una apuesta por habilidades digitales desde la infancia.
Una combinación que redefine el enfoque educativo local: infraestructura para proteger y tecnología para formar.
