El Centro de León dejó de ser paisaje para convertirse en aula. Estudiantes salieron a recorrer sus calles como parte de Campus Madero, una iniciativa que busca vincular el aprendizaje con el territorio real.
“La intención partió por una iniciativa de llevar las clases hacia la ciudad para que los alumnos puedan utilizar la ciudad… y también aportar algo desde las aulas a la ciudad”, explicó Alexandra González Aguirre, directora de entrada de estudios creativos en la escuela de arte y arquitectura del Tec de Monterrey campus León.
Aprender lo que se pisa
El ejercicio parte de una premisa simple pero contundente: no se puede transformar lo que no se conoce.
“Como dice Luis (Alegre), no se puede estudiar yy querer lo que no conocen, al final es que lo conozcan y que conecten con su ciudad para después hacer proyectos”,
— Alexandra González Aguirre, directora de entrada de estudios creativos en la escuela de arte y arquitectura.
Desde esta lógica, el proyecto busca que las y los estudiantes comprendan fenómenos urbanos como el desplazamiento o la transformación de los centros históricos desde la experiencia directa.
De la periferia al corazón
Impulsado desde el Tecnológico de Monterrey, Campus Madero surge también como respuesta a la distancia física entre el campus y la ciudad.
“Queda en una base muy retirada de la ciudad, entonces era como, cómo llevamos a los alumnos al centro para que lo conozcan”, explicó González Aguirre.
Una ciudad que se lee en capas
Durante el recorrido, el cronista de la ciudad, Luis Alegre, ofreció una lectura que fue más allá de la anécdota: una interpretación del Centro desde el paso del tiempo, donde cada calle guarda huellas acumuladas.
Su relato permitió entender la ciudad desde una perspectiva de larga duración, donde las transformaciones no son inmediatas, sino sedimentadas en cada tramo que hoy se camina.
Diez años sacando la escuela a la calle
Campus Madero tiene ya una década de trabajo desde la escuela de arte, arquitectura y diseño, con ejercicios que parten de problemáticas reales.
“Llevamos diez años haciendo el proyecto… la idea nació de traer a los alumnos acá, y hoy todavía trabajamos con una maqueta en la ciudad como taller”, explicó.
Contra la teoría vacía
El objetivo es romper con la enseñanza abstracta y acercar a los estudiantes a lo concreto.
“Se te da una visión real de lo que está pasando… no son casos teóricos o hipotéticos, sino que estás trabajando con lo que hay”, afirmó.
Porque al final, como resume la propia lógica del proyecto: la ciudad no se estudia desde lejos, se camina, se observa y se entiende.