En el noreste de Guanajuato concluyó la quinta etapa de rehabilitación de la carretera San Luis de la Paz–San José Iturbide, un tramo que conecta comunidades rurales con cabeceras municipales y concentra tránsito regional clave
La obra, a cargo de la Secretaría de Obra Pública (SOP), representó una inversión de 9 millones 434 mil 367 pesos y abarcó una longitud de 5.60 kilómetros, donde se aplicó carpeta asfáltica, bacheo superficial y señalamiento horizontal.
El titular de la SOP, Juan Pablo Pérez Beltrán, informó que además se rehabilitó un reductor de velocidad, como parte de las acciones para fortalecer la seguridad vial en la zona.
Conecta comunidades y actividad regional
La intervención beneficia directamente a comunidades como La Laguna, Cruz de la Masa, Viborillas y Galomo, además de mejorar el acceso a ranchos aledaños y reforzar la movilidad entre San Luis de la Paz y San José Iturbide.
En conjunto, el impacto alcanza a más de 20 mil habitantes, en una región donde la infraestructura carretera es clave para actividades productivas, traslados cotidianos y acceso a servicios.
Ejecución en cuatro meses
Los trabajos fueron realizados por la empresa Instalaciones y Servicios Industriales ALLMAR S.A. de C.V., con un periodo de ejecución de cuatro meses.
“Seguimos trabajando para contar con caminos en buenas condiciones que permitan un tránsito seguro”, señaló el funcionario estatal, en línea con la estrategia de infraestructura impulsada por la administración estatal.
Infraestructura como apuesta territorial
Con esta obra, el estado refuerza su política de mantenimiento carretero, en un contexto donde la conectividad sigue siendo uno de los pilares para el desarrollo regional y la integración de zonas rurales al dinamismo económico de Guanajuato.
El noreste de Guanajuato —donde se ubican municipios como San Luis de la Paz y San José Iturbide— ha arrastrado históricamente niveles de marginación media a alta, de acuerdo con mediciones del Consejo Nacional de Población.
Indicadores como rezago educativo, dispersión poblacional y limitaciones en acceso a servicios básicos han marcado a esta región, que por décadas ha quedado rezagada frente al corredor industrial del Bajío. Aunque en los últimos años algunos municipios han mejorado su posición por la llegada de inversión y conectividad, persisten brechas estructurales que hacen de la infraestructura carretera un factor clave para reducir desigualdades territoriales
