Los trabajos de rescate en la mina Santa Fe, en Sinaloa, continúan sin pausa, aunque hasta ahora no se ha logrado localizar a los tres mineros atrapados, entre ellos un trabajador originario de Guanajuato.
A 240 horas del accidente —diez días—, el gerente de la mina aseguró que se mantiene la esperanza de encontrarlos con vida, mientras avanzan las condiciones técnicas que permitan ingresar con seguridad informó el medio digital local de Rosario Chupapiedras.
Primero asegurar la mina, luego avanzar
La prioridad sigue siendo clara: extraer el agua acumulada en la llamada “zona cero”, donde se presume quedaron atrapados los trabajadores.
Para ello, se trabaja en la interconexión del tendido eléctrico que permitirá poner en marcha una bomba de gran capacidad. Este paso es determinante: sin reducir el nivel de agua, cualquier intento de ingreso representa un riesgo crítico.
De forma paralela, continúan los trabajos de reforzamiento en la galería —los túneles internos— para evitar derrumbes durante las maniobras de rescate.
Refuerzan operativo en sitio
Durante la jornada, autoridades federales realizaron un recorrido de verificación encabezado por Laura Velázquez Alzúa, junto con personal de la Comisión Federal de Electricidad y la Secretaría de la Defensa Nacional.
El despliegue fue reforzado con 59 elementos adicionales del Batallón de Atención a Emergencias, mientras en el sitio trabajan equipos de Protección Civil, Marina, Defensa, CFE, IMSS y voluntarios especializados.
Contexto: el tiempo corre, pero no se detienen
El caso mantiene en vilo a las familias y ha movilizado recursos federales desde los primeros reportes.
La estrategia actual responde a una lógica crítica en rescates mineros: no acelerar a costa del riesgo. Primero, estabilizar; después, entrar.
Por ahora, el rescate no se detiene. Y la esperanza, tampoco.
