El auge de los tatuajes en Guanajuato ya encendió alertas sanitarias: más de 200 establecimientos operan en el estado y varios presentan irregularidades, principalmente por falta de control sanitario y manejo inadecuado de residuos peligrosos.
La Secretaría de Salud de Guanajuato detectó que entre las fallas más comunes está la ausencia de la Tarjeta de Control Sanitario y la falta de un plan adecuado para el manejo de residuos biológico-infecciosos (RPBI), clave para evitar contagios.
El dato pega donde duele: en una práctica que crece —tatuajes, perforaciones y micropigmentación— no todos los espacios garantizan condiciones seguras.
El documento que hace la diferencia
La Tarjeta de Control Sanitario no es trámite menor. Es el documento que certifica que quien tatúa o perfora tiene capacitación, conoce protocolos de higiene y cumple normas sanitarias.
Sin ese respaldo, el riesgo se traslada directo a la piel: infecciones, reacciones adversas o exposición a material contaminado.
Además, durante las verificaciones se revisa que los estudios cuenten con aviso de funcionamiento, consentimiento informado, registro de usuarios y protocolos para menores de edad.
Lo que sí o sí debe cumplir un estudio
Las inspecciones también ponen lupa en lo básico —y lo crítico—:
material estéril y de un solo uso,equipos correctamente esterilizados,tintas biocompatibles con etiquetado y caducidad,y contenedores adecuados para residuos peligrosos.
No es detalle técnico: es la línea entre un procedimiento seguro y un foco de riesgo sanitario.
Crece la demanda, crece la vigilancia
El secretario de Salud estatal, Gabriel Cortés, advirtió que el aumento en la demanda de estos servicios obliga a reforzar la supervisión y, sobre todo, a que los usuarios verifiquen dónde se atienden.
El mensaje es directo: no basta con el diseño, importa el lugar.
Porque en Guanajuato el tatuaje ya es parte de la cultura urbana, pero también un tema de salud pública.
