La carretera Cañada de Moreno–Xichú fue intervenida de manera preventiva para reducir riesgos ante la próxima temporada de lluvias, en una de las zonas donde los deslaves suelen afectar la circulación. La Secretaría de Obra Pública de Guanajuato concluyó los trabajos con una inversión superior a los 17.6 millones de pesos, beneficiando directamente a más de 11 mil personas que dependen de esta vía en el noreste del estado.
La obra se enfocó en estabilizar taludes, es decir, en reforzar las laderas que bordean la carretera y que, durante las lluvias, pueden desprender tierra o rocas hacia el camino. Para ello se colocó malla metálica de triple torsión reforzada con cable de acero, además de anclas de fricción de seis metros de profundidad que permiten fijar el terreno y reducir el riesgo de deslizamientos. También se retiró material acumulado por derrumbes anteriores, lo que ayuda a liberar zonas vulnerables y mejorar la visibilidad para quienes transitan por el lugar.
De forma complementaria, se realizaron trabajos de renivelación con mezcla asfáltica en caliente en tramos dañados, así como labores de desyerbe y desmonte en los bordes de la carretera. Estas acciones, aunque menos visibles, son clave para mantener condiciones seguras de manejo, especialmente en una región donde la humedad y la vegetación pueden deteriorar rápidamente la superficie de rodamiento.
El objetivo es evitar cierres inesperados, reducir accidentes y mantener la conectividad en una zona donde las lluvias suelen poner a prueba la infraestructura. En años anteriores, los deslaves han generado bloqueos parciales o totales, afectando tanto a comunidades como a actividades productivas que dependen de esta ruta.
Con esta intervención, el enfoque se mueve hacia la prevención. No se trata solo de reaccionar cuando ocurre un derrumbe, sino de anticiparse a uno de los riesgos más comunes en caminos serranos, justo antes de que inicie el periodo más intenso de precipitaciones en Guanajuato.
