A solo unas horas de que Guadalajara vuelva a convertirse en escenario de una Copa del Mundo, la emoción ya se siente en cada rincón de la ciudad. Cuarenta años después del Mundial de 1986, la capital jalisciense está lista para escribir un nuevo capítulo en la historia del futbol y mostrarse ante millones de personas alrededor del planeta.
Como Host City Officer FIFA 2026 en Guadalajara, Montserrat Hidalgo ha sido una de las figuras clave en la coordinación de este proyecto. Desde la organización del FIFA Fan Festival hasta la vinculación con la ciudad, ha vivido de cerca un proceso que define como complejo, retador y profundamente emocionante.

En entrevista, habló sobre el significado de volver a ser sede mundialista, el legado social que espera dejar el torneo, el liderazgo femenino dentro del proyecto y la emoción que acompaña las últimas horas antes de que ruede el balón.
¿Qué significa para la ciudad volver a colocarse en el centro de la competición y recibir nuevamente un Mundial?
— Es un sueño que muchos teníamos y que no estábamos seguros si nos iban a dar o no la oportunidad de volver a ser sede mundialista. Somos el único país que puede decir que somos tres veces mundialista y por lo cual es un gran honor. Como dices, ya pasaron muchos años desde el último Mundial, del 86, y ahora compartimos también con dos grandes países como lo es Estados Unidos y Canadá. Aquí en México tenemos tres sedes, y en Guadalajara siempre decimos que somos la sede más mexicana porque tenemos todos estos símbolos que nos representan como mexicanos, como el tequila, el mariachi, la charrería, etcétera, además de un gran sabor gastronómico. Y ahora, en estos tiempos digitales, sabemos que la amplificación va a ser inmediata. Sabemos que va a servirnos para posicionarnos, para ponernos en el punto focal del mundo. Ya no depende de cuándo llega la noticia, sino que ocurre de inmediato y, sobre todo, desde los ojos de los mismos espectadores y fans que vienen a visitarnos a Guadalajara y de los locales que muestran su estado y su ciudad hacia el mundo.
Mucho se ha hablado de infraestructura y turismo, pero ¿qué transformación social puede dejar realmente el Mundial a una ciudad?
— Esa es una pregunta demasiado interesante porque muchas personas piensan que el legado que deja un Mundial tiene que ser estrictamente físico y se habla de infraestructura y obra pública. Sin embargo, nosotros somos fieles creyentes de que el legado se queda en la gente. No solamente en la derrama económica de los negocios que van a beneficiarse con la llegada del Mundial, sino también en el aspecto social. Por ejemplo, nos llegaron más de 30 mil aplicaciones para poder hacer voluntariado aquí en Guadalajara y aunque el voluntariado con FIFA es un tema polémico para muchos sectores, hay estudios que nos dicen que cuando tú haces voluntariado en un tema deportivo, como es este caso en una ciudad tan desarrollada como Guadalajara, crece de manera exponencial el interés por dedicarse más adelante al sector deportivo, a la organización de eventos masivos y megaeventos deportivos. Entonces estamos ayudando también a crecer un sector. Lo mismo ocurre con el tema de hospitalidad, llámese restaurantes, hoteles y muchos otros servicios. También es un legado social que definitivamente queda y creo que también deja resiliencia. Nos enseña a unirnos cuando no todos opinamos de la misma manera, pero tenemos un evento que claramente va a beneficiar a todos. Se trata de saber cómo cada uno puede sacar el mejor provecho posible desde donde está y desde su propia perspectiva.
Como una de las mujeres que lideran este proyecto, ¿qué mensaje envía Guadalajara sobre el papel femenino en la industria deportiva y en los grandes eventos?
— En Guadalajara lideramos el Comité dos mujeres: Olimpia Cabral, que ve todo el tema del estadio y una vinculación muy importante con FIFA desde ese sentido, y estoy yo, que tengo la gran oportunidad de liderar la vinculación con la ciudad, el FIFA Fan Festival y el voluntariado. Juntas hacemos un gran equipo y tenemos también un gran respaldo del equipo que nos acompaña.Creo que desde Guadalajara estamos enviando un mensaje muy fuerte de que en un Mundial 2026, un Mundial varonil, dos mujeres lo están liderando desde acá. Yo les diría a todas estas niñas, mujeres y adolescentes que no hay etapa ni momento en el que crean que no pueden llegar y lograr algo. Además, entre Olimpia y yo tenemos edades y etapas de vida muy diferentes, lo que demuestra que siempre es posible alcanzar metas importantes.
¿Qué es lo que más te preocupa en estas últimas horas antes del inicio del torneo y qué es lo que más te emociona?
— Yo creo que lo que más me emociona y me preocupa es lo mismo: que es un evento sin precedentes. No tenemos una experiencia previa actual de un megaevento deportivo como lo es el Mundial en Guadalajara. Me emociona mucho vivirlo. Me emociona mucho que todo lo que hemos trabajado con tanta pasión y esfuerzo, con muchísimas mesas de trabajo detrás, muchísimas horas y mucho equipo involucrado, finalmente se materialice. Muchas veces todo ese trabajo es transparente para los demás y lo que ven es simplemente el montaje del FIFA Fan Festival o que el estadio está listo. Pero también nos emociona demostrar que no estamos montando sobre obras inconclusas; al contrario, que estamos 100% listos en Guadalajara. Creo que eso es algo que nos llena de entusiasmo porque lo estamos viviendo con orden y organización.

Después de vivir este proceso desde dentro, ¿qué tan complejo es realmente organizar un evento de esta magnitud?
—Es complejo. Te lo puedo decir completamente directo: es muy complejo. Este Mundial ha sido el más grande que FIFA ha organizado o, mejor dicho, el más grande que FIFA ha pedido que exista, porque lo organizan las ciudades. Somos tres países sede, 16 ciudades sede, 104 partidos y 48 selecciones con toda la logística que eso implica. Hay temas en los que tenemos que ponernos de acuerdo porque deben armonizarse. Por ejemplo, el FIFA Fan Festival está basado en un manual de FIFA que es igual para las 16 ciudades sede y cada uno de nosotros tiene que adaptar esos requerimientos a la realidad de la ciudad y del país donde estamos. Por supuesto que es complejo para las ciudades. Yo les diría a otras ciudades que es una gran experiencia. Háganlo y háganlo con tiempo. El hecho de que se esté montando unos días antes tanto la última milla como el FIFA Fan Festival no significa que se comenzó tarde. Es una señal de que las cosas tienen que montarse en el momento preciso y terminar justo a tiempo para que todas las piezas encajen. Todo eso es resultado de protocolos que se vinieron desarrollando durante años.
¿Cuál es ese legado que no se puede medir con dinero?
— El legado definitivamente es cultural, es familiar y es de recuerdos. Este Mundial en Guadalajara une tres generaciones. Une a quienes lo vivieron en 1970, a quienes estuvieron en 1986 y ahora a quienes lo disfrutarán en 2026. Vemos familias completas emocionadísimas porque los padres y los abuelos saben lo que los nietos están a punto de vivir y están a punto de construir memorias juntos. Creo que el legado familiar, en una ciudad donde la familia es tan importante como aquí en Guadalajara y donde tenemos lazos tan fuertes con amigos y seres queridos, será algo que permanecerá para siempre. Van a pasar miles de temas operativos en ese momento, pero también sucederá la emoción más grande. Se combinarán las decisiones más difíciles, las emociones más complejas y la felicidad más intensa para que ese balón esté rodando en la cancha.
¿Guadalajara está lista?
— Guadalajara está lista. Vengan por favor todos a visitarnos. Guadalajara es la sede más mexicana, la sede que tienen que conocer. Tenemos 39 días de FIFA Fan Festival, más de tres mil voluntarios y cuatro partidos increíbles. Todos los encuentros tienen su propio encanto.
