La columna de Ríos Piter: Roger Waters

Parte de su escenografía consistió en la proyección de la leyenda “Renuncia Ya” dirigida a Peña Nieto

 

El sábado por la tarde, el Zócalo capitalino recibió a más de 200 mil personas que buscaban recordar los grandes éxitos de Pink Floyd, así como unir sus voces a los reclamos sociales que en el concierto anterior en el Foro Sol, había realizado Roger Waters.

Parte de su escenografía consistió en la proyección de la leyenda “Renuncia Ya” dirigida a Peña Nieto. También se leyó “Trump eres un pendejo”, clara alegoría al discurso de odio que ha emprendido el candidato republicano a la presidencia de los Estados Unidos.

Un cerdo flotante recordaba el trágico incidente de los 43 estudiantes desaparecidos en Iguala, mientras en su discurso, el cantante le decía a EPN: “Escuche a su gente, señor presidente. Los ojos del mundo lo están observando”. El artista, logró un momento eufórico de unión con el público.

El músico supo reconocer el sentir de un México herido y ofreció un desfogue de energía. Sin embargo, por más significativos que hayan sido esos momentos, no deberían quedar como una simple anécdota.

La gran interrogante que nos arrojó este evento es ¿podemos ir más allá? ¿Cómo pasamos de un momento de euforia a uno de profunda reflexión? ¿Se puede crear y canalizar ese tipo de energía, para evolucionar como país?

Yo pienso que sí.

Debemos arrancar una nueva era, donde los ciudadanos sean capaces de ponerse en los “zapatos del otro” para lograr entender y transformar la realidad, que le exijan a los políticos, que se exijan a sí mismos y le exijan al resto de los ciudadanos. Un tiempo donde demos real importancia a nuevos valores y nuevos comportamientos.
Será a través de este cambio radical que podremos terminar con 90 años de clientelas, donde la gente deje de ser utilizada por todos los partidos políticos. Donde los ciudadanos dejen de ser considerados objetos y sean sujetos de su propia historia.

El modelo de política basado en la compra de voluntades está rebasado. Ya no sirve ni conecta. No resuelve las profundas necesidades que tenemos. La desigualdad, pobreza e injusticia debe afrontarse de nuevas maneras.

Como integrante de la Asamblea Constituyente de la Ciudad de México, mi objetivo es éste justamente: identificar la energía creativa que ha despertado, y crear un marco jurídico que incluya los espacios, para que la ciudadanía a la que me refiero florezca. Esto es, proponer en el documento que redactaremos, mecanismos para el desarrollo de las habilidades que los habitantes requieren para ejercer su poder pleno.

La llamada corresponsabilidad no es algo que surja por decreto. Es un cambio de comportamiento que se debe entrenar a diario. Y estoy convencido que ésta es la visión que debe tener una nueva Constitución, en temas que van desde la participación ciudadana hasta el combate a la corrupción.

Coincido en su totalidad con el mensaje de Roger Waters, porque se retoma del sentir de miles de mexicanos: “la gente está preparada para un nuevo comienzo”, pero no llegará solo, se debe construir entre todos.

Es cierto que los ojos del mundo observan al presidente, pero él ya forma parte de una realidad reprobada. Será más trascendente si nos obligamos a observarnos a nosotros mismos, como sujetos de la transformación que hoy se requiere: la de sustituir el modelo de clientelas que ha imperado, por uno de plena participación ciudadana.

Una de mis canciones favoritas de Pink Floyd, y estoy seguro que la de miles de mexicanos, es Another Brick in the Wall; en honor a esta canción ¿qué haces para no ser un ladrillo más en el muro?

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