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Prueba de manejo: Ford Mustang GT 2018 automático

Ford Mustang GT 2018 automático, vaya que estoy feliz por ponerle las manos encima. Y es que, cuando pruebo un Mustang, estoy testando el auto que tuve y que deseo adquirir en un futuro. Pero dejando de lado el corazón, buscaré brindarle los datos importantes de la manera más objetiva.

Mustang GT 2018

La nomenclatura, para quienes conocen de este bólido americano, obedece a la presencia de un V8. Sí, 8 cilindros y 5.0 litros con tracción trasera. En esta ocasión me tocó evaluar la versión con transmisión automática, que pasó de las 4 a las 6, y de las 6 a las 10 marchas (Selectshift) en menos de 8 años. Esta caja ofrece paletas de cambio al volante, que la verdad me parece están de más. Un Mustang no es un Ferrari, no pretende serlo. El desarrollo de esta transmisión realmente ha sido muy bueno, tanto que fue producto de una colaboración histórica entre Ford y General Motors. Por lo que sí, podrá encontrarla también en el histórico rival de este pony car, Camaro 2018.

El motor

Denominado Coyote, desplaza 5 litros gracias a sus 8 cilindros. Situado debajo del inmenso capó, este motor combina la baja presión con la inyección directa de alta presión. Posee nuevas culatas y cojinetes para cigüeñal y bielas. Logrando con ello que se alcance una mejor línea de corte: hasta las 7 mil 500 rpm. Con esto, aunado a la transmisión automática de 10 relaciones, encontraremos un beneficio en el consumo de combustible. Pero si modificamos a modo sport. Bueno, la cosa cambia. El rugir del motor se enciente y la respuesta de este brioso deja de ser retardada para liberar el empuje que uno esperaría de su caballo. Sí, el mejor ejemplo que le puedo dar es que en «D», Ford Mustang parece caballo a trote. Pero en modo «S» reacciona cual si se tratara de un purasangre arrancando en el Kentucky Derby.

De los números a la emoción

Los ajustes mecánicos a este Mustang GT 2018 liberan un incremento sustancial de potencia que empata con este rediseño. Son 460 hp frente a los 435 que entregó con el cambio de generación sucedido en 2015. También ofrece 420 libras pie, las cuales hacen que el ejemplar se sienta ligero incluso a velocidades bajas. En cuanto a consumos, no menciona cifras oficiales, pero en breve le tendremos la evaluación propia de este fact. Seguramente no superaremos los 10 km/litro en rendimiento combinado.

Lo primero que notará sobre el motor V8 5.0 litros del Mustang GT cuando lo encienda es el sonido. Es ruidoso y orgulloso. Tiene una nota más suave, más entrecortada y orgánica que el rugido mecánico de un Hemi. A velocidad de crucero, el motor de Ford tiene una extraña impresión del gruñido de un perro enorme, del tipo que sabrá si alguna vez ha jugado a tirar con un Gran Danés. A partir de ahí, solo mejora, lo que ayuda a que el Mustang GT sea un automóvil sónico y entusiasta para conducir a cualquier velocidad.

El diseño

Rediseñado de manera estética en cuanto a la carrocería. Del Mustang GT 2018 al 4 cilindros turbo hay pocos ajustes. En el segundo caso luce el caballo vs el GT, los rines cambian de tamaño, diseño y algunos elementos interiores también se modifican. Se trató de un facelift ligero, pero eficiente. Y si bien en lo personal me gustó más la línea anterior, los ajustes se ven justificados en un mejor rendimiento. Como anunciamos, este cambio de generación, la sexta actual, posee un eje trasero con suspensión independiente. Un salto cuántico que se nota en el manejo, al ser el primer ejemplar que lo porta de serie.

Sin embargo, retomando la estampa, porta un nuevo capó con aperturas más amplias que ayudan a la refrigeración del motor. Nuevos cuadros ópticos de diseño más amplio y protagonista con luces delanteras LED, faros con encendido automático y luces traseras LED. En el interior notamos una simulación de fibra de carbono para el tablero que, se complementa con plásticos interiores y con piel sintética.

Interior

En Mustang GT 2018 automático, el pomo (ya es viernes) de la caja de velocidades está bien pensado, simulando ser el de una transmisión manual. La cual sinceramente es mi favorita. El sistema de infoentretenimiento es de última generación Sync3, con lo cual es compatible con Android Auto y Apple CarPlay, replicando la información de su teléfono sin problema alguno. Posee cámara de visión trasera, encendido por botón y llave de presencia, además de destacar el detalle de la luz de bienvenida que se proyecta al abrir el auto de manera remota. La pantalla es táctil de 8 pulgadas. Tiene 9 bocinas firmadas por Shaker, además de contar con CD, sí, no sé para qué, pero trae. En fin en diseño interior no se rompieron la cabeza, es minimalista por no decir austero, pero en Mustang lo que importa es el comportamiento.

Sensaciones de manejo

Deme «chance» de terminar la semana de evaluación para ser más certero. Sin embargo, de camino a la oficina noté que retocaron la suspensión. Haciéndola más suave y ajustable según el modo de manejo. No, no es «güanga» ni mucho menos, pero no castiga demasiado a los riñones. La dirección es eléctrica progresiva, apunta mejor y simplemente me encanta. Este nuevo chasís lo hace de manera inmejorable, la rigidez torsional le hace los mandados y se conduce en una sola pieza, sin dejar de ofrecer una pérdida del eje trasero emocionante y típica del músculo americano. Cuenta con frenos de buena respuesta, buena altura sobre el piso y un notable espacio de cajuela según su categoría. La aceleración es súbita cuando se le exige y su mejor ambiente es pasando las 6 mil rpm, pero hay que tener manos para ello.

Seguridad

El bólido cuenta con 8 bolsas de aire, sí, 8. Frenos ABS, asistencia de frenado y distribución electrónica del mismo. Tiene cinturones de seguridad de 3 puntos en las 4 plazas, indicador de punto ciego en los retrovisores y control de estabilidad/tracción. Además posee sensores de proximidad, que te enviarán una alerta sonora si es que estás muy cerca del auto de adelante y no has pisado el freno. Un tanto intrusivo, pero se agradece el esfuerzo.

Precio: 695 mil 200 pesos

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