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Conducir automático no te hace peor conductor

La gente suele relacionar la habilidad para conducir en función del tipo de transmisión que prefieren. Es común escuchar comentarios tales como “la gente que sí sabe manejar prefiere vehículos manuales” o “se compró un automático porque no sabe manejar bien”. Esta idea es equivocada ya que sentencia de manera simplista la predilección por cierto tipo de manejo.

Conducir bien es mucho más que ejecutar una mayor cantidad de tareas mientras se conduce (como embragar y cambiar la marcha). La excelencia en la conducción se consigue a través de la práctica, es cierto, sin embargo, la mayoría de los automovilistas no buscan perfeccionar su manejo, sino que replican aquello que creen que les funciona.

Un buen conductor es aquel que está familiarizado con el funcionamiento electro-mecánico del vehículo, conoce y respeta las reglas de tránsito, sabe rutas y alternativas a través de la ciudad, anticipa y reduce los riesgos y se prepara para enfrentarlos.

No pretendemos promover una campaña de precisión en el manejo (aunque no estaría nada mal), sino entender que la preferencia de un tipo de transmisión por encima de otras no define la habilidad tras el volante.

Manual vs Automática

La transmisión manual (o estándar) involucra una mayor cantidad de operaciones, y en consecuencia, mayor participación o intervención por parte del conductor. Si bien esto permite obtener mayor control sobre las revoluciones y los cambios, también aumentan las posibilidades de cometer errores.

La respuesta de un vehículo automático es cada vez más “natural”. Los sensores, actuadores y computadoras de los autos modernos, “identifican” situaciones de arranque, arrastre, recuperación y velocidad, brindando la cantidad de potencia ideal de acuerdo con cada situación.

De tal suerte, la conducción manual ha sido reemplazada en muchos casos no por mejorar el desempeño, sino por propiciar un manejo más sencillo y cómodo.

Ambas transmisiones tienen pros y contras. Conoce cuáles son las más importantes:

Transmisión automática

Es más cómodo para conducir.

No corres el riesgo que se te apague si cometes un error con el embrague

En las grandes ciudades con tránsito intenso el usuario sufre de menos fatiga.

Tienen más desgaste en la parte de los frenos, tanto en discos y tambores como en balatas.

Es complicado moverlos si “se quedan parados” (el clásico “empujón” no aplica en ellos).

Transmisión manual (o estándar)

Brinda mayor control del auto en cuanto velocidad y tracción.

Mayor respuesta a la maniobrabilidad.

Los rebases son más seguros.

Te mantiene más alerta en tramos largos.

Los acelerones pueden consumir gasolina en exceso.

Se vuelve muy cansado manejar velocidades con tránsito intenso.

Puede provocar incluso aumento de estrés.

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