FOTOS: El Mercado Medellín, un recinto con sabor latino en el DF

En el mercado Medellín convergen la migración latinoamericana y su cocina multicultural

Por The Exodo / Luis Carlos Rodríguez

El mercado Medellín y sus alrededores  son un crisol de culturas, de formas de hablar,  de colores, de texturas, pero sobre todo de sabores que van desde un helado cubano, hasta una arepa venezolana, un churrasco argentino, una pizza dulce brasileña o un buen café colombiano. Es la migración latinoamericana y caribeña en la colonia Roma de la Ciudad de México.

Las banderas de países como Brasil, Nicaragua, Venezuela, Cuba, Argentina, Colombia y muchas más hacen un distintivo en la decoración y en productos de otros lugares. Este mercado se ha especializado en conseguir ingredientes que sólo se encuentran ahí y que acercan a los extranjeros a sus países. Además, ahora  también hay locales de productos europeos, asiáticos y hasta africanos, ya que existe una fuerte comunidad africana por los alrededores de la colonia Roma.

Algunos conocen a este centro de abastos como La Pequeña Habana, pero en su interior se pueden encontrar productos de prácticamente todo el sur de América, del Caribe e incluso de países asiáticos, así como sus alrededores, enmarcados por las avenidas Medellín y Monterrey; además las calles de Campeche y Coahuila están llenas de restaurantes pequeños y cafeterías con comida de todo el continente.

“Estos helados son mejores que los Copelia que se venden en La Habana, porque se hacen con productos frescos mexicanos, pero con la receta cubana”, señaló Eugenio Palmeiro, cubano, biólogo molecular e ingeniero de formación, pero nevero de profesión y de corazón, en su heladería Palmeiro.
La frutería Rafael tiene una gran bandera de Colombia y aquí además de comprar plátanos machos, yuca, malanga, refresco Postobón, harina para arepas, chocolate bogotano y aguardiente antioqueño.

La periodista colombiana Valentina Pérez Botero señaló que “las banderas dentro del mercado albergan una intuición para el inmigrante. Algo propio –parecido, quizá– a lo que dejó en casa. A la experiencia se suma la familiaridad que da rozarse con los vecinos: venezolanos, ecuatorianos y brasileños”.

La Medellín de Argentina; Medellín de Veracruz, México y Medellín de Colombia se encuentran todas reunidas en un mismo estante de productos que toman fuerza al ser reclamados por las distintas manos que los reconocen.

Según datos del INEGI, Colombia es el cuarto país con más inmigrantes en México; le siguen Argentina, Cuba, Honduras y Venezuela. El aumento de colombianos en los últimos años en el país se debe, en parte, a los acuerdos económicos entre ambas naciones.

Un carnicero del mercado explica la variedad de su clientela: “Aquí vienen puras colombianas, brasileñas, venezolanas; los hombres se van para allá”, dice mientras señala la esquina de su compañero. Lleva más de 10 años vendiéndole carne a las muchachas que lo prefieren a él; y ha comprendido que la diferencia entre sobrebarriga, suadero, punta de anca y picaña es lo que se ve: el nombre.

Las variaciones en cómo se lo piden “¡un kilo de muchacho!”, “una libra de bistec” no cambia nada. Que una argentina le pida dos kilos de churrasco da lo mismo. En Campeche, frente al mercado, se encuentra el restaurante Donde Pablo, que ofrece comida venezolana, con la especialidad de las arepas, similares a las gorditas de maíz, rellenas de queso o un plato criollo. Pablo, el propietario, se esmera por ofrecer variedad como tostones con nata y cachapa, una especie de sope con elote con sabor dulce.

Del otro lado del mercado, sobre Coahuila, la inmigración también deleita con restaurantes de comida china, japonesa, libanesa y brasileña, entre otros. Ello sin contar las especialidades yucatecas con su cochinita pibil y jalisciense con sus tortas ahogadas y su birria.

“Aquí vengo a comer cada que puedo. Me recuerda a mi patria, los sabores de Río de Janeiro, de las favelas donde nací. Además, los fines de semana viene una cantante brasileña. Pero aquí lo mismo acuden colombianos, venezolanos, cubanos, peruanos que muchos mexicanos. Creo que somos el sueño de Simón Bolívar, de una América unida, en este pedacito de la colonia Roma”, concluyó Donato Osmar Santos, ex futbolista brasileño avecindado desde hace 20 años en México.

Cifra: 503 locales componen el mercado, de los cuales aproximadamente 100 (19%), entre carnicerías, una fonda y una heladería, se dedican a atender la creciente demanda de productos provenientes de la Patria Grande.

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