La columna de Ibero 90.9: Bob Dylan y las sombras del futuro pasado

Es un poeta no convencional, que no se lee, se escucha; que no se analiza, se vive; que no narra, denuncia las injusticias

Por: Ibero

Era Manhattan a finales de 1964. En una noche de ese espacio-tiempo, un poeta folk originario de Minnesota, topaba su destino con el de cuatro jóvenes ingleses de la clase trabajadora, que estaban revolucionando la música de su tiempo. Ese poeta, preocupado por las calamidades modernas del hombre de la posguerra, y las tribulaciones sociales de su país, era el engrane fundamental de la revolución contracultural más importante e influyente del siglo XX.

La noche que lo cambió todo en el rock, fue la base para encaminarlo hacia la universalidad de la cultura humana.

El 13 de octubre de 2016, la Academia Sueca otorgó el Premio Nobel de Literatura a Robert Zimmerman, poeta al que nos referimos, mejor conocido como Bob Dylan. Figura y genio no sólo del rock and roll, sino de las artes populares de los últimos cincuenta años, después de dos décadas de su primera nominación al premio que ha recibido finalmente, se ha convertido en el primer músico, y en el primer escritor no convencional en recibir el Nobel de Literatura. Su nombre a partir de hoy estará junto al de García Márquez, Bernard Shaw, Hess o Mistral.

A pesar de su innegable aportación a las letras de nuestra especie, hay los detractores que consideran este reconocimiento como una broma. Un acto que rebaja las altas letras, y su tradición impresa de siempre.

Es cierto, Dylan es un poeta no convencional, que no se lee, se escucha; que no se analiza, se vive; que no narra, denuncia las injusticias, que en su época más vanguardista, sufrían los Estados Unidos y su sociedad.

Pasaron cinco décadas para que la Academia que reconoce a los más elevados en la contribución humana, reconociera al rock, por antonomasia, una juvenil expresión artística, que desde entonces, y sin pensar en el Nobel, ya tenía a Dylan como su portavoz.

Cinco décadas de silencio de una Academia anquilosada, nos hacen pensar, que los vanguardistas de hoy, los que escriben en blogs, en redes sociales, en novelas gráficas y virtuales, serán reconocidos, al igual que Dylan, recibiendo un lifetime achievement, 50 años después de su propia revolución.

Dylan está vigente por su universalidad y protesta contra las injusticias de su tiempo, que como sombras del pasado, amenazan con volver a los Estados Unidos de América.

Francisco Hernández colabora en Ibero 90.9.