¿Por qué acabó Ellas con las Estrellas?

El brillo de las Estrellas

Esta semana me quedé helada por una noticia que pensé que no me iba a impactar tanto: la muerte de Gabriel Cantón Elías Calles. Quizá ese nombre no les dice nada, pero a mí, sí. Les cuento: Cantón, como le llamábamos, disfrutaba de actividades al aire libre y extremas, como el buceo y parapentismo. Jamás imaginó, ni él ni nadie, que así terminarían sus días.

El domingo 5 de mayo, mientras realizaba un vuelo sobre el lago de Valle de Bravo, perdió la vida tras estrellar su avioneta. Este joven, de trato amable y trabajador, era el director general del área comercial de Televisa y en otras épocas fue director de 4TV, El Canal de la ciudad, que después se transformó en Foro TV. Él era nuestro jefe cuando Ellas con las Estrellas se transmitía por ese canal, siempre creyó en el proyecto y nos impulsó tanto cuanto pudo. Su apoyo fue mucho y de la mano de Eugenio Azcárraga, director de Televisa Monterrey, y la productora general en esos entonces, Ana Luisa Gómez, se logró bastante.

Al enterarme de su fallecimiento, a mi mente vinieron algunas reuniones y comidas de trabajo, cuando, sin darnos mucha cuenta de lo que estaba pasando, pasaba mucho. Y esa reflexión me llevó a una pregunta que me hacen casi a diario: ¿por qué acabó Ellas con las Estrellas?  La verdad, yo misma me la sigo haciendo, he llegado a la conclusión que fue por inanición. El único programa de espectáculos que sobrevivía y trascendía a base de notas exclusivas y buenos reportajes, que se había ganado el respeto del público y, lo mas difícil, del artista, murió porque no se nutria más. Porque al desaparecer la señal de 4TV se le restó importancia y se hicieron unos cambios “estratégicos” que acabaron de matar lo poco que quedaba de él, al momento de sacar a Karla Minaya y a una servidora de la emisión, para hacer una versión más “light” del concepto. 

¿Light? Los espectáculos son todo, menos eso. Si fueran comida, serían unos tacos ¡con todo! Jamás una ensalada. Los espectáculos son sabrosos y adictivos, algunas veces manchados y otros informativos. Ellas lo logró contra todo pronóstico, un programa hecho en provincia, con un presupuesto muy limitado, les ponía el ejemplo a grandes producciones capitalinas. El hecho de que la nota la hacíamos desde cero, hacía la diferencia. Éramos nosotras, producción y algunos compañeros reporteros los que salíamos a la calle a pelear la nota, corretear al artista, pedir, rogar o suplicar el tiempo del famoso en turno y, en el fondo de nuestros corazones, había hambre de reconocimiento.

Asumido estaba ya el precio, el mote y la etiqueta. No era pretencioso ni buscaba transformar a la humanidad. Quien realmente lo entendía, no agredía, y disfrutaba de un programa de espectáculos que cumplía con esfuerzo su objetivo: entretener e informar. Soportamos muchas críticas y tuvimos tropezones, pues estábamos en el ojo del huracán, pero al final del día, valía la pena.

Viajamos mucho y, a donde llegaban las de Ellas, había cariño y admiración, Veracruz, Puebla, San Miguel de Allende, León, Puerto Vallarta, Mexicali, Tijuana, Tampico, Cancún y mucho lugares más. Éramos tres conductoras que, aunque tuvimos un inicio difícil, logramos ser buenas amigas y, como un buen equipo de voleibol, rara vez caía el balón, nos cuidábamos y avanzábamos. Y así sucedió por 10 años.

Gracias a Gabriel Cantón en gran parte, él inspiró esta columna y, desde aquí, en nombre de las Ellas de Monterrey, un abrazo al cielo lleno de gratitud por haber formado parte de un bello e inolvidable capítulo en nuestras vidas.

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