Manual del Godínez: un libro para reivindicar al oficinista

Lo que callan los oficinistas. Lejos de manejarlo como un peyorativo, el autor del Manual del Godínez explicó cómo el concepto satírico que ha cobrado tanta popularidad ilustra al mexicano actual que sigue enfrentando humorísticamente la realidad y sus bemoles

Por ALEXANDRA ORTIZ

“Yo fui Godínez, un año de mi vida, en 2010”, confesó Jorge Pinto, ilustrador, comunicador y autor del Manual del Godínez al hablar sobre el segundo libro de su trilogía del mexicano bajo el sello editorial Aguilar.

La intención de desentrañar cómicamente los pasillos y cubículos de los Godínez mexicanos va más allá de los fines cómicos, aseguró Pinto en una entrevista con Publimetro.

Aunque ser Godínez no es una situación que cause orgullo, tampoco es un motivo de pena. Así, surgen frases, conversaciones, imágenes, videos, hashtags y libros que imprimen el sello satírico de los mexicanos. “El modo de quitarnos el miedo con los problemas sociales es burlándonos. Son temas graves y serios; hablo de dinero, el ahorro, las prestaciones… cosas que deberíamos discutir, pero lo hago con dibujitos para que sea amistoso”, explicó Pinto asegurando que pocos leerían una novela sobre la vida de un Godínez.

Citando y tomando como  influencia a Jorge Ibargüengoitia, Pinto marcó el punto de partida de su manera de diluir la seriedad y darle un toque cómico a la condición de los oficinistas que, ya sea que estén frustrados o felizmente ignorantes de otros problemas, enfrentan las dificultades económicas y sociales del país.

“Es ridículo y gracioso lo que tenemos que vivir, pero hay cosas de qué hablar, y no porque sean importantes deben ser serias”, dijo al explicar que su intención es  quitar “ese complejo de inferioridad que tenemos por ser Godínez;  como si fuera algo malo. No. Eres un profesional, estás trabajando, siéntete orgulloso de tener chamba”, recalcó.

Ya sea escribiendo de hipsters, ciencia, empleados con salarios raquíticos, la oficina o de la vida de los becarios, Jorge Pinto ha buscado englobar su trabajo en un ambiente multimedia que pueda hablarle a todo público y todas las generaciones, en pantalla o papel.

Veo mis obras como un análisis del mexicano actual. Puede ser en impreso, en una app, video o cómics; es un  todo. Lo importante es que el discurso funcione en distintos medios”, explicó, por lo que considera  al Manual del Godínez como un paso a un abanico de proyectos en los que trabaja junto a otros creadores de contenido on-line, como La edad de oro y El pulso de la República, junto a Chumel Torres.

Abordar cada temática, confesó Pinto, si bien tiene como objetivo el diálogo, tampoco obedece a una agenda en especial. “No tengo una respuesta inteligente sobre cómo elijo los temas que toco. Estuve reflexionando mucho sobre mi trabajo y profesión; lo natural era que mi siguiente trabajo hablara sobre eso. Tal vez en un año me enamore hablar sobre relaciones, la infancia, o la educación. Sólo  sé que me aburro y que mis colaboradores y yo tenemos un chingo de cosas que decirle a todo el mundo. Si 2015 fue al año del Godínez, igual el que sigue es el del amor o de los millenials”, adelantó.

La voz de Pinto podría ser parte del eco de mucho creativos jóvenes que buscan en qué y cómo innovar en lo que producen y en el tipo de contenidos que consumen. En ese sentido, Pinto habló de lo que infiere que un análisis que, en teoría, suena a un estudio profundo sobre la fuerza laboral de la clase media, pueda convertirse en algo atractivo y satírico para generaciones que, se dice, se han distanciado de la lectura. “Imagina la cantidad de productos que nos llegan. Es como un ruido blanco de información, de opiniones y de análisis por todos lados; no me gustaría perder el impacto disfrazándolo. Éste es el medio con el que crecí; leyendo a Rius, Jis y Trino… Hacerlo en otro formato sería pretencioso y falso”.

Con la firme creencia de que crear este tipo de proyectos editoriales y multimedia dependen más de “chingarle que de genialidad”, el joven ilustrador asegura que aún hay tela de dónde cortar con las ideas y personajes que ha creado.

Aunque alejado de las cuatro paredes y los edificios corporativos que resguardan por jornadas laborales a empleados de este país, Pinto reivindica el trabajo –y el valor que tiene–  de los Godínez desde la trinchera creativa. “Lo  más importante que he aprendido últimamente es no chiquitearse. Ésta visión de que debes entrar a la oficina y dices ‘yo soy un empleado, tengo un jefecito que me checa que entre a la hora…’ es eso. Puede ser que trabajes en una empresa, pero nadie es tu dueño. Tu jefe no es más que tú y no tienes que verte intimidado porque tiene una tarjeta de presentación distinta a la tuya. Hemos visto una y otra vez a jefes pen… y a empleados que son genios. Todo es cuestión de entender que te aprovechas de la empresa tanto como ella se está aprovechando de ti. Es lo que quiero recordarle a la gente; que vea su vida Godínez como una herramienta para el éxito, más que algo que los defina como persona”, concluyó.
 

Un Godínez, según el manual:
“Persona que trabaja en una oficina y lleva el estilo de vida del típico empleado corporativo. Añora los viernes, participa en intercambios navideños y sale a comer en grupo con sus compañeros. Su vida gira alrededor de la quincena, las vacaciones y el helado de yogur. Como pasa décadas frente a un escritorio, su sueño es jubilares y no volver a usar corbata o pantalones hasta su funeral”.
Manual del Godínez, Jorge Pinto. Editorial Aguilar.

Otros trabajos
• El libro que antecede a la serie es Hipsters, un manual ilustrado.
• Jorge Pinto también colabora con la revista Muy interesante. “Me costó año y medio de ensayo y error para acostumbrarme al formato, pero ahora los considero como algunos de mis mejores cómics”, comentó.
Bunsen, un cómic de ciencia y chocolate es uno de sus trabajos más populares. Aunque está programado para terminar como una serie, Pinto indicó que seguirá trabajando con los personajes. “No es un web comic, es mi discurso. Mis libros tienen tanto de Bunsen como Bunsen mismo.  Veo a mis personajes como los del universo de Tarantino”.

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