La columna de David Olivo: Edomex, la ambición y la miseria

La entidad resulta tan importante en la estrategia electoral del tricolor que, si la pierden, dan por hecho que Peña Nieto entregará la banda presidencial a la oposición

Pasada la sorpresiva jornada electoral de este año, 4 de junio de 2017 significa el Día D para el PRI. Ese día habrá elecciones en cuatro entidades, pero una sola representa la joya de la corona: Estado de México.

Esta entidad resulta tan importante en la estrategia electoral del tricolor que, si la pierden, dan por hecho que Enrique Peña Nieto entregará la banda presidencial a la oposición. En 2011, Eruviel Ávila arrasó a sus oponentes con el más del 60 por ciento de la votación. Un año después, el PRI regresó a Los Pinos. Así de crucial es esta elección.

Por eso, no resulta nada raro -aunque sí evidente- que el Presidente de México se vuelque por completo a hacer campaña a favor del tricolor. En los pasillos del PRI se dice que Luis Videgaray es su principal operador en la entidad mexiquense, por lo que guardará un bajo perfil. Al que le toca hacer la chamba “sucia” es al jefe del Ejecutivo, paseándose en teleférico, inaugurando obras inconclusas, entregando equipo a corporaciones de seguridad o celebrando su cumpleaños.

Cualquier pretexto sirve para hacer campaña, sin importar que “su entidad” ocupe los primeros lugares como la más violenta, la más insegura, la más sucia, la más caótica. Eso no importa, sólo hay que ir siempre a tomarse la foto.

Tan solo este año, el Presidente de los mexiquenses, no el de los mexicanos, ha visitado el Estado de México en 12 ocasiones. La otra “entidad consentida” por Peña Nieto es Hidalgo, con cuatro giras.

Además, desde que rindió protesta como Presidente y hasta agosto de 2015, EPN llevó a cabo 258 viajes por los estados y, para no variar, el Estado de México —donde nació el Ejecutivo— ocupó el primer lugar de visitas, con 38 giras, el 14.7% del total.

Este año, Peña Nieto ha hecho proselitismo al inaugurar el Hospital Municipal de Chiconcuac o la Fábrica de Paneles Solares Iusasol. También estuvo con la Conago y visitó Teotihuacán o estancias infantiles y guarderías.

Lo relevante y preocupante es que, desde julio pasado, el Presidente ha hecho cinco giras al Estado de México: celebración del empleo dos millones- que únicamente fueron afiliados al IMSS- en lo que va de su sexenio, entrega de la autopista La Marquesa-Toluca, conmemoración del Día Internacional de los Pueblos Indígenas, arranque del Ciclo Escolar 2016-2017 y entrega del Certificado Un Millón y Medio del Programa Especial de Certificación.

A las giras por el consentido Estado de México se suma la inversión que el gobierno de Peña Nieto ha hecho ahí: 16 mil 509 millones de pesos en 12 proyectos viales en el Estado de México, en los últimos tres años.

Enrique Peña Nieto está en campaña, pero lo más penoso es que a pesar de destacar obras y servicios, el Estado de México es un enfermo terminal, tiene cáncer desde hace muchos años y esta lastimado muy lastimado. Y eso no lo puede maquillar ni el Presidente ni ningún gobernante.

Apenas el Inegi reveló nuevos datos sobre los ejecutados en el actual sexenio federal. La nueva cifra es de 78 mil 109 ejecutados, casi todas en manos del crimen organizado. Esta cifra puede ser mucho mayor, pero es la única que se puede dar sin caer en estimaciones ni supuestos, porque es con sus propios datos.

La entidad más violenta es… Estado de México, el que gobernó Peña. Ahí se registraron 1,326 ejecuciones, por arriba de Guerrero con 1,267 y Chihuahua con 771.

Sin embargo, la actual administración se esfuerza y se esfuerza por guardar silencio ante una realidad que cada vez va adquiriendo más tintes de letargo, de sueño, pues los ejecutados ya no encabezan titulares de la prensa, a menos que sea una masacre que se distinga por lo dantesca o que sirva para apuntalar la imagen del PRI-Gobierno como “los buenos” que acaban a “los malos”, aunque muchas veces los malos son las mismas autoridades.

En los últimos meses, en esta entidad han secuestrado y asesinado a mujeres, jóvenes y adultas, por razones distintas, pero apuntando al feminicidio.

 Sin embargo, Peña Nieto y Eruviel Ávila están en campaña. Los asesinatos y feminicidios poco importan y tampoco pueden distraer la atención de lo verdaderamente relevante: inaugurar un teleférico en una de los municipios más rezagados e inseguros del país.

Lo que importa realmente para el PRI y sus gobernantes, no son resolver los problemas que tienen sumido al Estado de México en la miseria e inseguridad, sino los 11 millones de votos que estarán en disputa el próximo 4 de junio. ¿verdad?.